Señor, derrama en mí tu vida intensa y armoniosa, para que no me resista al cansancio, al desgaste, a los cambios, y para que no busque falsas seguridades.
Enséñame a aceptar con serenidad y fortaleza los límites variados de cada día y las cosas imprevistas.
Libérame de toda resistencia interior contra la realidad.
Aplaca mi interior inquieto, cura mis nerviosismos y tensiones, para que enfrente con calma y seguridad interior todo lo que me suceda.
Destruye toda desconfianza, porque deseo descansar en tu presencia, entregarme en tus brazos, sin pretender escapar de tu mirada de amor.
Vive conmigo, Señor, enfrenta conmigo las dificultades. Contigo todo terminará bien. Amén.
Víctor M. Fernández