"Presta atención con los seres que te rodean o a los que debes frecuentar. Aprende a considerarlos con un sentimiento sagrado, porque más allá de las apariencias, más allá de la forma de su cuerpo o de su cara, hay un alma y un espíritu que son hija e hijo de Dios.
Si haces el esfuerzo de concentrarte en su alma y en su espíritu, muchas criaturas que hasta ahora no habías tenido en cuenta, o que habías menospreciado, te aparecerán extremadamente valiosas. Las entidades celestiales que las han enviado a la tierra bajo estos disfraces, las consideran como tesoros, tabernáculos de la Divinidad.
Acostúmbrate pues a no ver solamente la apariencia física de los seres, ni su situación social, ni su grado de instrucción. Por un momento al menos, piensa solamente en su alma y en su espíritu. Decíos también que incluso los que se pasean aquí, en la tierra, como mendigos o vagabundos, son príncipes y princesas a los ojos de Dios que los ha creado." (
Omraam M. Aivanhov)
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