Durante esta
Semana, nuevamente afloran los sentimientos religiosos reforzados por los
recuerdos del Cristo Crucificado, sin embargo creo que no es ésto lo que Jesús
espera de nosotros, porque sus últimos consejos no nos hablan de sufrimiento
sino de esperanza :"Mientras yo esté con vosotros en la carne, tan sólo puedo
ser una sola persona, en vuestro medio o en el mundo entero. Pero cuando me haya
liberado de esta vestimenta de naturaleza mortal, podré retornar como espíritu
residente en cada uno de vosotros y de todos los demás creyentes en el evangelio
del reino. De esta manera, el Hijo
del Hombre será la encarnación espiritual en el alma de todos los creyentes
sinceros.”1953
Jesús nunca dijo que lo recordáramos en la cruz, porque los sentimientos
de compasión y de culpa desaparecen pronto, él se hizo uno de nosotros para
enseñarnos como vivir nuestra vida cotidiana: "Dedica vuestra vida a la
elevación de la tarea diaria y común. Muestra a todos los hombres en la tierra y
a los ángeles del cielo cómo alegre y valientemente el hombre mortal puede,
después de haber sido llamado para trabajar por una temporada en el servicio
especial de Dios, volver a las labores de los tiempos anteriores.”1960
“No describas a vuestro Maestro como un varón de
dolores. Las futuras generaciones deben conocer también nuestra felicidad
radiante, el entusiasmo de vuestra buena voluntad y la inspiración de vuestro
buen humor. Proclamemos un mensaje de buenas noticias, contagioso en su poder
transformador.”1766
No nos dejemos llevar por los ritos y costumbres
establecidas por una muchedumbre inconsciente, vivamos el verdadero mensaje de
Jesús, para que podamos cambiar nuestras vidas y así podamos dar testimonio de
que somos hijos de Dios y verdaderos hermanos de nuestros
semejantes.
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