La Espiritualidad es un fuego interior, una sustancia mística que alimenta a nuestra alma. El viaje místico nos conduce a nuestro interior, hacia una llama sagrada en nuestro centro. El propósito de la experiencia religiosa es desarrollar la perspectiva con la que vemos esta llama interior, y, nuestra capacidad para vivir su misterio.
En su presencia, nos sentimos reconfortados y plenos. Cuando estamos muy lejos del fuego vivo, sentimos fío y espiritualmente carecemos de vida. Sin el calor somos menos que humanos. Nuestra conexión con Dios es la vida misma.
Besitos
Mabel