No se si tendrè razòn
nos dan miel o venenos;
Del eterno femenino, el corazòn,
adulto o niño en sus senos,
y este empeño no cesa
cuando reclamamos la presa.
Algunos creen que todo es pecado
cuando en realidad nos resucitan
las extrañamos si se alejan,
y nos quedamos desolados
por las espinas que nos dejan
y los "perfumes" que nos quitan.
JJ.