LUCAS CAP. 8
Lucas cap. 8: v 1 al v 3
Jesús iba recorriendo ciudades y aldeas,
predicando y anunciando la
Buena Nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también
algunas mujeres a las que había sanado de espíritus malos o de enfermedades: María,
por sobrenombre Magdalena, de la que habían salido siete demonios: Juana, mujer
de Cusa, administrador de Herodes; Susana, y varias otras que los atendían con
sus propios recursos.
ENSAYO:
Debemos de reconocer que la mujer tiene un papel sumamente importante
en la enseñanza de Jesús, ya que su natural sensibilidad le permite creer más
en lo que recibe de él en lo físico y espiritual, que el hombre, esto, por la
dependencia casi absoluta del hombre que Dios le impuso a la mujer por su
desobediencia y que culminó con el destierro de ambos, del Paraíso, al mundo
maldecido por Dios, es decir: fueron transferidos del polo positivo, al polo
negativo, por lo mismo, Jesús no vino sólo a liberar al hombre de las cadenas
que permitió le fueran colocadas, sino también vino a liberar a la mujer de
esas mismas cadenas para que tuviera la misma oportunidad que el hombre al
retornar ambos al Reino de Dios en su imagen y semejanza de Dios.
Lucas cap. 8: v 4 al v 15
Estaban reunidas muchísimas personas que habían
venido a verlo desde muchas ciudades. Entonces empezó a hablarles por medio de
comparaciones:
El sembrador salió a sembrar. Y, mientras
sembraba, una parte del grano cayó al borde del camino, la pisotearon y las
aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca y después que brotó,
se secó por falta de humedad. Otra cayó entre espinos, y los espinos al crecer
la ahogaron. Otra cayó en tierra buena, creció y produjo el ciento por uno.
Y, al terminar, Jesús clamaba: El que tenga oídos
para oír, oiga.
Y sus discípulos le preguntaron lo que quería
decir esta comparación. Jesús les contestó: A ustedes se les concede conocer
los misterios del Reino de Dios: los otros no tendrán más que comparaciones
para que vean sin ver y oigan sin comprender.
Esto es lo que significa la comparación: La
semilla es la palabra de Dios. Los que están al borde del camino son las que
han oído, pero después viene el diablo y arranca la palabra de su corazón, pues
no quiere que crean y se salven. Los que están sobre la roca son los que,
cuando oyen la palabra la acogen con alegría, pero no tienen raíz. No creen más
que por un momento y fallan en la hora de la prueba. Lo que cayó entre espinos
son los que han oído, pero, al pasar el tiempo, las preocupaciones, la riqueza
y los placeres de la vida los ahogan, de suerte que no llegan a madurar. Y los
que están en buena tierra son los que reciben la palabra con un corazón noble y
generoso, la conservan y producen fruto por ser constantes.
ENSAYO:
¿Dónde sentimos que hemos colocado nosotros la semilla de la fe de Dios
que debería florecer a través de la enseñanza de Jesús como la voluntad de Dios?
Meditemos...
Definitivamente y por el hecho de estar estudiando, reflexionando y
meditando en su enseñanza, no la hemos colocado al borde del camino, pero,
¿Cuántos lo hacemos con alegría y gozo cuando estamos reunidos para eso? ¿Cuántos
hemos derramado lágrimas de arrepentimiento pidiendo perdón por nuestros
pecados y no nos hemos convencido de que ya hemos sido perdonados y seguimos
clamando el mismo perdón por los mismos pecados?
¿Cuántos al salir de los lugares de estudio, meditación y oración de su
Palabra, volvemos a colocar encima de las fuerzas infinitas del Poder y
Sabiduría de Dios depositadas en Jesús, al hombre tradicional? ese que confía
en sus fuerzas finitas en lo físico y emocional, y sobre todo, en sus
conocimientos mundanos para solventar sus necesidades, salir de situaciones
adversas y superar miedos y angustias.
Quien así lo sigue haciendo ha preferido colocar la semilla de la fe de
Dios que Jesús vino a cuidar y abonar, encima de las rocas.
¿Cuántos hombres y mujeres, a pesar de conocer de los mandatos y
enseñanza de Jesús y se han convertido,
no la han hecho completamente suya porque se han desenvuelto y desarrollado en
ciertos ambientes religiosos que los ha cautivado para no ver, o no querer
hacerlo, la verdad en la enseñanza de Jesús y así se han dejado arrastrar por
cualquier corriente en la que serán conducidos a la miseria espiritual más
espantosa por no querer recuperar los tesoros que los aguardan en el Reino de
Dios? Quienes así se comportan, son los que han colocado la semilla de la fe de
Dios que Jesús vino a cuidar y abonar, entre espinos.
Quienes han estado estudiando, reflexionando y meditando en los
mandatos y enseñanza de Jesús y la han guardado y puesto por obra tratando de
no desviarse ni a la derecha ni a la izquierda y teniendo cuidado de no
contaminarla con pensamientos humanos tradicionalmente religiosos y
materialistas y siguen perseverando en ello, son los que han estado produciendo
y cosechando Fruto Espiritual, bueno y dulce como el amor, la humildad, la
paciencia, la templanza, la fortaleza, el vigor, la misericordia, la sanidad
mental y la prosperidad espiritual, lo que a su debido tiempo se traducirá en
prosperidad material que colmarán a nuestro ser en cuerpo, alma y espíritu en
el orden y propósito de Dios.
Lucas cap. 8: v 16 al v 18
Nadie enciende una lámpara para cubrirla con un
envase o ponerla debajo de la cama. Por el contrario, la pone en un candelero,
para que los que entren vean la luz. No hay nada escondido que no salga a la
luz, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse claramente. Por tanto, fíjense
bien en la manera en que escuchan. Porque al que produce se le dará, y al que
no produce se le quitará hasta lo que cree tener.
ENSAYO:
No permitamos ser engañados por lo que creemos saber, ya que lo que
proyecta el Fruto del Espíritu es una luz que Jesús ha encendido en nosotros
como a lámparas para que sea vista por todos, y que todo aquel que anhele
también ser lámpara, se le comparta de esa luz que Jesús y su enseñanza son y
pueda disipar las tinieblas en su mente y en su alma que le ha impedido ver con
toda claridad la verdad que resplandece en Jesús y su enseñanza como la
inconfundible voluntad de Dios.
Esta luz pondrá al descubierto lo que mucha gente quiere esconder,
pensando que no es a todos a los que se les debe mostrar claramente los
misterios del Reino de Dios, misterios en los que ni aun ellos mismos tienen
entendimiento, por lo que es mejor estudiar, reflexionar y meditar en la
enseñanza de Jesús de acuerdo al tiempo, orden y propósito de Dios para el
hombre, y no de acuerdo al tiempo, orden y propósito de hombre para Dios, para
que cada vez se nos permita conocer más de los misterios de Dios y no exponerse
a que nos sea quitado lo poco que nos ha sido dado. Recordemos las palabras que
el Señor puso en boca del profeta Isaías referente al culto que le rendía su
pueblo: "Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de
mí, sus enseñanzas no son más que mandatos de hombres."
Lucas cap. 8: v 19 al v 21
Su madre y sus parientes querían verlo, pero no podían
acercársele por el gentío que había. Alguien dio a Jesús este recado: Tu madre
y tus hermanos están afuera y quieren verte. Pero Jesús respondió: Mi madre y
mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y le ponen por obra.>
ENSAYO:
En este pasaje, no es que Jesús esté negando a su madre ni a sus
hermanos en lo natural, ¿Cómo podría hacerlo?, sino que aprovechó ese momento
para dar un ejemplo de que debemos separar lo tradicional de lo espiritual,
colocando éste por encima del primero como parte fundamental de su enseñanza, y
solamente cuando la escuchemos y la pongamos por obra con fidelidad como la inconfundible
voluntad de Dios, podremos alcanzar el nivel espiritual adecuado para sentirnos
realmente como su madre o sus hermanos.
Lucas cap. 8: v 22 al v 25
Un día subió Jesús a una barca con sus discípulos.
Les dijo: Pasemos a la otra orilla del lago. Y ellos remaron mar adentro.
Mientras navegaban, Jesús se durmió. De repente, una tempestad se desencadenó
sobre el lago, y la barca se fue llenando de agua, a tal punto que peligraban.
Se acercaron a él y lo despertaron: Maestro, Maestro, estamos perdidos. Jesús
se levantó y amenazó al viento y a las olas encrespadas, éstas se
tranquilizaron y todo quedó en calma. Después les dijo: ¿Dónde está la fe de
ustedes?
Los discípulos quedaron llenos de temor y admiración
y se decían entre ellos: ¿Quién es éste que puede mandar a los vientos y a las
olas, y le obedecen?
ENSAYO:
Para estos momentos, a través de ir estudiando, reflexionando y
meditando en la enseñanza de Jesús, estamos en la posición de entender, que
cuando se dice que él pasaría al otro lado del lago con sus discípulos, se está
refiriendo a transitar con el hombre en su condición tradicionalmente religiosa
y materialista de éste, a su condición espiritual, tránsito que indudablemente
alterará su forma de vivir causándole no pocos problemas que amenacen con
destruir todo lo ganado, y todo lo que esté sucediendo le haría pensar que así
será, pero después nos daremos cuenta de que esto está pasando, es porque hemos
dejado dormir a Jesús en nuestra mente, y cuando lo despertemos en nosotros, él
se levantará y reprenderemos en su Nombre, Jesús, a todas esas fuerzas
negativas que nos están inquietando y angustiando para que desaparezcan de
nuestras vidas, y cuando eso suceda, Jesús volverá su rostro hacia nosotros y
preguntará: ¿Dónde está la fe de ustedes? Y contestaremos, en ti Señor, porque
al invocar tu Nombre, el poder de Dios se manifiesta para que todas las cosas
negativas que nos inquietan y angustian al querer pasar al lado espiritual,
desaparezcan en el momento. Por eso proclamamos, que tu, Jesús, eres Nuestro
Señor y Salvador personal y suficiente, el Unigénito de Dios, el Amado, el
Elegido, y a ti es al que debemos invocar y escuchar, mostrando de esta manera
obediencia a la voluntad de Dios.