LUCAS CAP. 17
Lucas cap. 17: v 1 al v 4
Dijo Jesús a sus discípulos: Es imposible que no
haya escándalos y caídas. Pero pobre del que hace caer a los demás. Sería mejor
que lo echaran al mar con una piedra de molino colgada al cuello, antes que
haga caer a uno solo de estos pequeños.
Fíjense bien: Si tu hermano te ofende, repréndelo,
y si se arrepiente, perdónalo. Si te ofende siete veces al día, y siete veces
vuelve arrepentido, diciendo: no lo vuelvo a hacer más, perdónalo.
ENSAYO:
Siempre habrá quien quiera hacer las cosas como cree que está bien
según su propio criterio o conveniencia y no a lo ordenado por el patrón,
obligando a los que están bajo sus órdenes, a hacerlas como él quiere que se
hagan, pero si alguien se queja de eso con el patrón, y el patrón se da cuenta
de ello, quien sufrirá las consecuencias con mayor rigor será el que colocó
bajo sus propias normas la realización de esa encomienda, pues el patrón lo
reprenderá y lo separará de su cargo por no respetar su mandato, pero lo más
preocupante de esto, es que dejará en otros colaboradores que le ayudaban en su
trabajo, formas semejantes o más audaces para seguir conservando esa enseñanza
que instituyó este mal administrador, continuando así la tradición de hacer las
cosas como más le conviene al administrador sin obedecer por completo a lo
ordenado por el patrón.
En lo espiritual sucede lo mismo con muchas personas creyentes de Jesús
porque no aceptan o no quieren hacer suyos por completo los tiempos nuevos y
las cosas de Dios que le fueron encomendadas, porque se han acostumbrado a
seguir las normas o nuevas cadenas que los malos administradores han impuesto
al hombre para obedecer la voluntad de Dios según les conviene, y se le ha dado
mayor validez a la palabra de hombre que a la Palabra de Dios confiada a
Jesús, esto, motivado por la tradicional ignorancia en el conocimiento
espiritual de su ordenanza, ya que han permitido ser limitados en su
discernimiento por la tradicional falta de tiempo o de la flojera y falta de
interés para estudiar, reflexionar y meditar en orden la enseñanza que Jesús comparte
al hombre a través de su Palabra, permitiendo también que sean abusados en sus
necesidades materiales o espirituales por estos malos administradores, por no
querer o no saber cómo separar lo material de lo espiritual.
Quienes hemos caído en la tentación de hacer las cosas de Dios
siguiendo normas y métodos de humana sabiduría, la misma Palabra nos
reprenderá, y si al darnos cuenta de ello nos arrepentimos sinceramente y
pedimos perdón a Dios en el Nombre de Jesús seremos perdonados, y si volvemos a
caer en la misma tentación y volvemos a arrepentirnos y pedimos perdón,
volveremos a ser perdonados en una sucesión de gracias y favores hasta que
finalmente entendamos que, la voluntad del Padre es que hagamos plenamente
nuestro el tiempo de la gracia del perdón de Dios a través de guardar y enseñar
a cumplir fielmente la enseñanza encomendada a Jesús que amorosamente participa
al hombre, ó, hasta que el Padre decida cerrar la puerta y ya no podamos
entrar.
Por eso estemos listos para perdonar y pedir perdón a Dios en el Nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo hasta el fin de los tiempos por todas
nuestras ofensas y las ofensas que hemos recibido de palabra, obra u omisión,
para permanecer por siempre en el Reino de Dios en este mundo, y después, la vida
eterna en el mundo venidero.
Lucas cap. 17: v 5 al v 10
Los apóstoles dijeron al Señor: Auméntanos la fe.
El Señor respondió: Si tienen fe como un grano de mostaza, le dirán a ese árbol
que está ahí: Arráncate y plántate en el mar, y el árbol obedecerá.
Supongan que uno de ustedes tiene un servidor
arando o cuidando el ganado. Cuando éste vuelve del campo, ¿le dicen ustedes:
Ven en seguida a sentarte a la mesa? ¿No le dicen más bien: Prepárame comida, y
ponte el delantal para servirme, y después que yo haya comido y bebido, tú lo harás
a la vez? Y después, ¿se sienten agradecidos de ese siervo porque hizo lo que
le mandaron?
Esto vale para ustedes. Cuando hayan hecho todo lo
que les ha sido mandado, digan: Somos servidores que no hacían falta; solo hicimos
lo que debíamos hacer.
ENSAYO:
Cuando anidemos en nuestra mente un pequeño deseo de que la fe de Dios
en nosotros se vea aumentada, comenzaremos a interesarnos en el estudio,
reflexión y meditación en la enseñanza de Jesús, y nos esforzaremos para que a
través del discernimiento espiritual que nos será revelado a través de ello
también nos sea dado la valentía para hacerla nuestra en espíritu y en verdad,
y poder arrancar de la mente todo aquello a lo que le hemos dado el primer
lugar en nuestra vida y colocar en ese primerísimo lugar a la voluntad de Dios
para guardar y enseñar a cumplir la
Palabra de Jesús como la indiscutible voluntad de Dios, así
entenderemos el por qué no debemos buscar obtener puestos que nos den autoridad
religiosa o espiritual sobre nuestros semejantes, pues a la larga sentiremos
que son servidores nuestros por la voluntad de Dios para obedecer nuestros
mandatos, pero todos los que aceptamos a Jesús como Señor y Salvador Nuestro,
deberemos entender que no somos dueños de la enseñanza de Jesús, sino que solo
somos administradores y servidores de Dios para guardar y enseñar a cumplir con
fidelidad sus mandatos, para que a través del Nombre de Jesús se manifieste en
todos la gracia, la justicia y la misericordia de Dios, y no porque seamos
servidores que hagan falta, sino solamente porque estaremos haciendo lo que
debemos hacer para estar en el tiempo, en el orden y propósito de Dios.
Lucas cap. 17: v 11 al v 19
De camino a Jerusalén, Jesús pasó por los límites
de Samaria y Galilea. Al entrar a un pueblo, diez hombres leprosos le salieron
al encuentro. Se quedaron a cierta distancia y gritaron: Jesús, Maestro, ten compasión
de nosotros. Jesús les dijo: Vayan a presentarse a los sacerdotes.
Mientras iban, quedaron sanos. Uno de ellos al
verse sano, volvió de inmediato. Llegó alabando a Dios en alta voz y echándose
a los pies de Jesús, con el rostro en tierra, le daba gracias. Este era
samaritano.
Jesús entonces preguntó: ¿No sanaron los diez? ¿Dónde
están los otros nueve? ¿El único que ha vuelto a alabar a Dios ha sido este
extranjero? En seguida dijo al hombre: Levántate y vete, tu fe te ha salvado.
ENSAYO:
Pocos en verdad son los que le dan verdadera honra, gloria y alabanza a
Dios en el Nombre de Jesús, ya que de diez personas que han recibido verdaderos
milagros en su vida, nueve le dan las gracias al santo de su devoción,
ignorando por completo a quien Dios le dio poder sobre todo poder en el Cielo y
en la tierra.
Dios se complace en todos aquellos que vuelven sus pasos hacia aquel que
tiene el poder para sanarlos y suplir cualquier necesidad y se postran a sus
pies alabando a Dios con alta voz en el Nombre de Jesús reconociendo esa
autoridad que le viene de Dios en la que se manifiesta su poder y misericordia.
Todo aquel que ha regresado a la presencia de Dios a través de Jesús,
él mismo lo está levantando, porque la fe en su Palabra los ha sacado de la
obscuridad en que se encontraban.
Lucas cap. 17: v 20 al v 37
Los fariseos le preguntaron: ¿Cuándo llegará el
Reino de Dios? El les contestó: La llegada del Reino de Dios no es cosa que se
pueda verificar. No se va a decir: Está aquí o está acá. Y sepan que el Reino
de Dios está en medio de ustedes.
Dijo además a los discípulos: Llegará el tiempo en
que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del Hombre, pero no lo verán.
Entonces les dirán: Está aquí, está allá. No vayan, no corran. En efecto, como
el relámpago brilla en un punto en el cielo y resplandece hasta el otro, así sucederá
con el Hijo del Hombre cuando llegue su día. Pero antes tiene que sufrir mucho
y ser rechazado por este pueblo.
En los días del Hijo del Hombre sucederá lo mismo
que sucedió en tiempos de Noé. Comían, bebían y se casaban hombres y mujeres,
hasta el día que Noé entró en el arca y vino el diluvio que los hizo perecer a
todos. Pasó lo mismo en los tiempos de Lot: comían y bebían, compraban y vendían,
plantaban y edificaban. Pero salió Lot de Sodoma, y Dios hizo caer del cielo
una lluvia de fuego y azufre que los mató a todos. Lo mismo pasará el día en que
aparezca el Hijo del Hombre.
En ese día, el que esté en la terraza y tenga sus
cosas en la casa, que no baje a buscarlas, y el que esté en el campo, no vuelva
atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trata de salvar su vida la perderá;
en cambio, el que la sacrifica la hace renacer para la vida eterna.
Yo les declaro que, en esa noche, de dos personas
que estén durmiendo en una misma cama, una será llevada, y la otra dejada; dos
mujeres estarán moliendo juntas: una será llevada, y la otra dejada.
Entonces preguntaron a Jesús: ¿Dónde sucederá eso,
Señor? Y él respondió: Donde está el cuerpo, ahí se juntarán los buitres.
ENSAYO:
A nosotros se nos está dando el entender las cosas misteriosas de Dios
para ver lo que otros por más que quieran no verán, y oír, lo que otros por más
que quieran no oirán porque todavía se encuentra dominante en sus mentes esa
condición tradicionalmente religiosa y materialista, por eso cuando Jesús dice,
que la llegada del Reino es algo que no se puede verificar, es porque no puede
encontrarse fuera de su enseñanza, porque sólo a través del estudio, reflexión
y meditación en ella se producirá una luz blanca y brillante, como un
relámpago, que iluminará de lado a lado nuestra mente, para que en la fidelidad
a la voluntad de Dios seamos introducidos plenamente en su Reino.
Por eso no debemos dejarnos engañar por falsos profetas o por
predicadores que adulteran la
Palabra de Dios confiada a Jesús con pensamientos de hombre,
para decir que el Reino de Dios está en lo que enseñan. Nosotros sólo debemos
ser convencidos por la esencia de la enseñanza de Jesús a través del
discernimiento que nos va siendo proporcionado a través del estudio, reflexión
y meditación en su Palabra.
Si nos preocupáramos sólo por comer, beber, trabajar, casarnos, comprar
o vender, plantar, edificar, etc. y no nos interesamos en verdad por las cosas
espirituales de Dios, el tiempo se nos vendrá encima y nos alcanzará la
condenación en el día del Juicio Final. Así, que cuando Jesús y su enseñanza
estén a punto de reinar en el centro de nuestro ser y estemos situados en el
nivel espiritual de su Palabra, no bajemos a las cosas tradicionales de este
mundo, y si la estamos guardando y enseñando con fidelidad, no regresemos por
ningún motivo a las normas establecidas por el hombre para entender la voluntad
de Dios, porque si queremos rescatar algo de nuestra anterior forma de conocer
de Dios, perderíamos la bendición de alcanzar la resurrección y el renacimiento
a la vida eterna.
Es en esos momentos de reflexión en que, de las dos condiciones que
coexisten en el hombre y la mujer, una será llevada y la otra dejada, es decir:
quien se encuentre en la condición espiritual será llevado al Reino de Dios en
este mundo, y el que se encuentre en la condición tradicionalmente religiosa y
materialista, será dejado en el mundo gobernado por el tentador y seguirá
siendo presa de los buitres comedores de carroña, en la que su libre albedrío
los ha convertido.
Advertencia:
Estos discernimientos no pretenden tener la
verdad absoluta, sino que son consideraciones personales del autor y deben
tomarse como material de estudio y en su caso discutir con propiedad en cada
uno de ellos.
Ensayos
José Luis Hernández C.