MADRE CAMPESINA

La he visto amanecer en los manglares en busca de las conchas enlutadas; también por las sabanas calcinadas segando arroz, con golpes regulares. La vi encorvarse bajo las brazadas de leña seca, allende los palmares; la vi trazar los signos seculares con manos fuertes, por el sol doradas.
La vi peinar la negra cabellera del hijo triste que el destino afina para el rudo camino que le espera.
Duro es el pan don el dolor domina: tan sólo es fresco y claro en la pradera el amor de la madre campesina...
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