Ya lo conté una vez, pero ahora extraigo un trozo. La madrina de mi hija en Miami , recibía a sus padres, superintegrados en el régimen. Lo primero que ocurrió,antes de los viejos ver tiendas abarrotadas donde compraban negros y blancos juntos.., las negras concetamente con cupones de comida del estado aunque cargadas de oro de la cabeza a los pies.., antes de bañarse en la playa donde también había todas las razas, antes de ir a un bando donde la directora era negra...lo pimero de todo fue el encuentro.
Al anunciar su hija que se iba, él tuvo que dar parte en su trabajo, y se le exigió un repudio público.
Bajo una lluvia de huevos e insultos, de sus propios padres y otra chusma siempre aburrida y deseosa de novedad y excitación, fue que Miriam salió de su casa rumbo al areopuerto..
No hubo ni una pregunta ni un reproche. Tanto ella como sus viejos sabían que todo es teatro en Cuba.
Al cabo de dos meses, los viejos volvieron a Cuba porque les quedaban allí otros nietos, de buena gana se hubieran quedado. Aunque claro, la edad es otra razón que los movió.
Los imagino hablando horrores de Miami al volver, si no se buscarían un lío.
En Cuba todo es teatro. Y los únicos que no lo saben son los estúpidos ingenuos, que llevan 50 años engañados.