Posiblemente
ya esté comenzando el proceso de vuelta a a la normalidad en Cuba,
después de medio siglo de fracasos y atropellos que destruyeron
nuestra economía y el país todo.
Hay
quienes se esfuerzan, otra cosa es que lo consigan, en desprestigiar
a la REVOLUCIÓN cubana intentando hacer creer que Cuba vivía mejor
hace 50 años, y en efecto, la burguesía vivía a lo grande gracias
al sometimiento brutal que infligian al pueblo cubano. Me vienen los
sones de “llegó el comandante y mandó parar”. Podrán
disfrazarlo, podrán reinventar la historia, pero no lo podrán
borrar.
Si la medida
anunciada es solo ¨otro cuento de hadas¨ de Raúl Castro para ganar
un poco más de tiempo, sólo el tiempo lo dirá. El régimen podría
dar marcha atrás a estos nuevos cambios, como hacía Fidel Castro
frecuentemente con sus locos bandazos económicos. Pero la situación
mundial y nacional no le es favorable para hacerlo; especialmente si
tenemos en cuenta el reciente agravamiento de su salud que ha
reconocido Hugo Chavez, que pone en peligro los cuantiosos subsidios
del bolivariano.
Mi estimado amigo elsantaneco
intentaba, sin al parecer conseguirlo, justificar las cosas,
razonando los hechos, y el caso es que como bien se dice, “nadie
nace enseñado” pero es que además, Fidel Castro que dirigía la
REVOLUCIÓN y por lo tanto el gobierno, no había estudiado
empresariales, aun no existía; estudió derecho y cuando se sublevó
contra la ignominia batistiano-capitalista, no tenía como objetivo
el socialismo: mucho menos el comunismo. Pero la fuerza de la razón
y con la inestimable ayuda del imperio, Fidel abrazó el comunismo.
¡¡Cuanto lo han debido de lamentar los yanquis!! ¡¡que les den
por donde amargan los pepinos!! Si hemos escuchado a Nicolás Maduro
en su entrevista a RT, lo habremos oído decir que esta nueva era que
vivimos lleva unos 150-200 años de existencia contra unos 6000 años
de esclavismo, feudalismo y capitalismo. La experiencia de la
instalación del socialismo, no llega a la mitad del tiempo comentado
por Maduro. Si tenemos en cuenta que la única alternativa al
capitalismo es el socialismo, fase anterior al comunismo, podemos
decir que esta fase se encuentra en pañales. Si hace 50 años, las
teorías de Fidel tenían fallos, ¿Quién en su sano juicio puede
criticarlo? ¿Si tenemos en cuenta que el socialismo se encuentra en
fase de aprendizaje, qué analista serio puede criticarlo? Que Fidel
haya resistido y perseverado en el intento de aprender como mejor
servir al pueblo, aun sigue haciéndolo, es más que loable. Que Raúl
introduzca cambios en la manera de gobernar, no es más que ir
reajustando las coordenadas para conseguir la misma meta; el
comunismo, en un país en el cual se haya erradicado para siempre el
capitalismo.
Con
respecto a la segunda parte, estoy seguro, que el imperio no es
ajeno, hoy la tecnología no tiene límites, a la dolencia del comandante Chávez. La resistencia y tenacidad de este hombre puede
ponerlos en jaque aunque ellos no van a dejar de intentar liquidarlo
pero aunque el mérito de haber cogido la bandera de la segunda
independencia de los pueblos de América corresponda a Chávez, hoy
el camino está trazado, y por él caminan y caminarán otros
dirigentes, la REVOLUCIÓN que encabeza Cuba y se extiende por la
Patria Grande no tiene punto de retorno, tendrá bandazos, por
supuesto, pero tiene camino por donde transitar.
Un
buen ejemplo puede ser el del campesino Nemesio Arias, de la
provincia Granma, que ganó 380 mil pesos en una cosecha de arroz, en
sus propias tierras.
Cuanta
paradoja ¿No? Ya quisieran muchísimos campesinos que malviven en el
sistema capitalista poder alcanzar esos beneficios, garantizados
estos, por un estado socialista.
No dudo que, si
se implementan cambios reales en la economía y se permite de veras
el desarrollo libre de la iniciativa privada, en diez o quince años,
pueda haber otra Cuba, con poderosos empresarios nacionales, al
frente de nuestra guiando la recuperación de nuestra maltrecha
nación.
Para esa fecha,
habrán desaparecido los Castro, y tal vez sean ya muy pocos quienes
recuerden los años de su dominio absoluto, convertidos en un mal
sueño del pasado.
Como
dijo Calderón de la Barca, “los sueños, sueños son”