CARACAS.—La frase retumbó en cada rincón de Venezuela: “Por ahora” no se alcanzaron los objetivos que nos hemos propuesto. Aquel teniente coronel, Hugo Chávez, asumía públicamente la autoría de la rebelión cívico-militar, que ese 4 de febrero de 1992 iniciaba un nuevo capítulo en la historia de su país.
El descontento social por las medidas antipopulares del entonces presidente Carlos Andrés Pérez, fue solo la llama que encendió la valentía de los jóvenes militares guiados por el arañero de Sabaneta para decir basta a tanta desidia.
Aunque la acción fracasó, los ideales libertarios y la lucha por un país más justo triunfaron en esa nación.
Ese 4F, el “acontecimiento legitimado antes de ocurrir”, como diría años después el líder bolivariano, impulsó un proyecto de cambios sociales, culturales, políticos y económicos, el cual fue un parteaguas para la historia venezolana y continental.
23 AÑOS DESPUÉS
Luego de iniciados los cambios necesarios para avanzar hacia un país más justo, muchos son los factores que hoy presionan para eliminar dicho proyecto.
Variados e influyentes son los actores que están desempeñando un papel en ese escenario. En primer lugar Estados Unidos. Las sanciones contra algunos funcionarios venezolanos con la congelación de sus cuentas en ese país y la retención de visas fueron la expresión “visible” del papel norteamericano.
La reunión del vicepresidente Joe Biden con algunos líderes de países caribeños y el llamado a desconocer acuerdos beneficiosos como Petrocaribe, también formaron parte de la arremetida contra la nación sudamericana.
Estos ejemplos son los más recientes ya que el historial de las relaciones entre Washington y Caracas ha sido bastante tenso, al punto de no contar con embajadores, y teniendo como constante las denuncias de injerencia en los asuntos internos de Venezuela.
El segundo factor es el rol mediático, quizá el más peligroso de todos, dada su capacidad de insertarse en la cotidianidad de las personas y crear matrices de opinión favorables a los intereses del mejor postor. La maquinaria está muy bien engrasada y conoce perfectamente el terreno en el cual se mueve. Ya lo dijo el as de la propaganda nazi, Joseph Goebbels: “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.
Haciendo uso de ello, el diario español ABC, de reconocido corte antivenezolano, presentó la semana pasada una exclusiva sobre una supuesta vinculación del presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, con el narcotráfico.
El diputado rápidamente salió al paso a denunciar los ataques en su contra. Pero, como en esta guerra quien da primero da dos veces, ya tuvo el efecto que buscaban: crear discordia y mostrar al mundo las supuestas divisiones a lo interno del proceso.
“Ellos atacan en este momento por la situación política interna, pero también con la política externa; son los mismos de siempre, con la ayuda de un personaje nefasto, Jorge Noriega, operador de la DEA, comprobado, eso no necesita ninguna presentación con un periodista español”, dijo Cabello.
El gobernador del estado Barinas y hermano del líder bolivariano, Adán Chávez, calificó de falsa toda la información y rechazó “rotundamente” lo que describió como “intentos de golpe”.
“Aquí somos un solo equipo, el equipo de gestión de gobierno ya iniciamos acciones legales contra los medios internacionales que se han prestado contra esta guerra sucia”, expresó.
Por si fuera poco, Patricia Janiot, periodista de la cadena CNN en Español, se pasea por las calles de Caracas mostrando, la “realidad de los venezolanos”. La Venezuela del Siglo XXI, así nombró el reportaje emitido en la noche del sábado pasado y que se monta en el escenario de crisis que sufre el país debido a la guerra económica.
Una y otra vez el presidente Maduro ha denunciado que la cadena de eventos que tienen lugar en el país no es fortuita. De hecho, en un acto este domingo reiteró sus denuncias sobre un plan puesto en marcha que busca derrocar a su Gobierno por lo que pidió estar en “máxima alerta”.
Son los propios venezolanos los dueños del destino del proceso de cambios iniciado por Chávez el 4 de febrero de 1992, y que significó el inicio de un proyecto social inclusivo.