Durante muchos años América Latina fue una región en depresión constante y a la zaga de los países ricos. Sin embargo, ha sido una de las potencias que ha salido más fortalecida tras la crisis económica y juega un papel cada vez más importante para la UE. Asia tampoco quiere perder la ocasión y muestra un interés cada vez mayor por este mercado.
Hoy en día Latinoamérica está lejos de ser aquél viejo deudor que suplicaba clemencia a los poderosos para que le perdonasen la deuda externa. Las tornas han cambiado y los acreedores de ayer son los deudores de hoy. En declaraciones a El País, Augusto de la Torre, jefe del Banco Mundial para América Latina (BM), opina que "en los años 80 y 90 Latinoamérica era un gran deudor neto del resto del mundo", mientras que ahora "la región se ha vuelto un acreedor frente al mundo".
Económicamente ignorada durante años, hoy despierta más interés del pronosticado por muchos. Europa está cada vez más presente en Latinoamérica. La Cumbre entre ambas potencias, celebrada en mayo en Madrid, sirvió para sellar un acuerdo largamente esperado con Centroamérica, que promete abrir ambos mercados y reafirma las intenciones de la UE hacia la región.
Pero otras potencias como China también se han puesto las pilas. El país oriental es ya el mercado más importante para Latinoamérica en competencia directa con Estados Unidos, según la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL).
Japón tampoco se queda atrás. Una delegación de científicos y empresarios nipones iniciaron en agosto una gira que englobó a Brasil, Argentina y Perú para explorar las posibilidades de cooperación en el campo espacial. El propio primer ministro, Naoto Kan, ha reconocido las bondades que ofrece el continente para invertir en sectores como las infraestructuras o los recursos naturales.
No es oro todo lo que reluce
Sin embargo, no son todo bondades lo que afronta el futuro latinoamericano. Problemas como la violencia y la desigualdad podrían entorpecer un porvenir de inversiones, ya que la región lidera los rankings de todo el mundo.
Según la Organización de Estados Americanos (OEA), la violencia en algunos países latinoamericanos puede ser comparada con una "epidemia". José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, ha asegurado que de los diez primeros países donde se comenten crímenes, más de la mitad se encuentran en América Latina.
Casos como Honduras, donde ocurren 59 homicidios por cada 100.000 habitantes, o Guatemala, con más de 6.500 asesinatos en 2009, son especialmente significativos. Según el grupo de presión International Crisis Group, Guatemala es uno de los países más peligrosos del mundo, y estas cifras superan el promedio anual de muertes violentas contabilizadas durante la guerra civil y casi doblan la tasa de homicidios de México.
El Acuerdo de Asociación entre la UE y Centroamérica contiene una cláusula relativa a la cooperación, cuyo objetivo es apoyar a estos países en su lucha contra la desigualdad, inseguridad y pobreza.
En Honduras, el Gobierno de Porfirio Lobo está trabajando con otros estados para mitigar el problema. "Gran parte de la inseguridad se debe a causas externas, por lo que se necesitan acciones mancomunadas con otras naciones. Se están coordinando esfuerzos para luchar contra el crimen transnacional y local", según informó a Aquí Europa Ramón Custodio, embajador de Honduras en Bruselas.
El caso de Colombia es otro que se suma a la lista. Aunque durante el Gobierno de Álvaro Uribe se logró debilitar al principal grupo guerrillero del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), "todavía están lejos de desaparecer", afirma Mark Scheneider, asesor especial para América Latina de International Crisis Group.
El reciente Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado entre la UE y Colombia representa una oportunidad para que los derechos humanos se conviertan en una prioridad a la hora de desarrollar las futuras relaciones entre ambos socios.
Además de la violencia, la desigualdad es otra de las facetas que golpea la realidad latinoamericana. Guatemala es una de sus víctimas. Aunque el país es una de las economías más grandes de Centroamérica, la pobreza afecta principalmente a las mujeres indígenas rurales, según Álvaro Colom, presidente del país.
Su vecino México también se ve afectado por la violencia, pero el fraude es uno de los aspectos que más enturbian la inversión extranjera. Según la Encuesta del Fraude en México 2010, realizada por la consultoría KPMG, su nivel de incidencia en el país es de los más altos en América Latina, donde el 75% de las empresas encuestadas reveló haber sido víctima de al menos uno en el último año.
Europa apostó por México en 1997 con un TLC. Desde que se firmó este pacto, el comercio bilateral agrícola se ha incrementado en un 62,8%, alcanzando los 1.311 millones de euros en 2009, según asegura la publicación Trade Links del área de economía de la Misión de México ante la Unión Europea.
Sin embargo, el mismo informe reconoce que "el volumen y perfil de los negocios agrícolas no están a la altura del potencial de los sectores productivos, por lo tanto todavía existe un amplio margen para explotar las ventajas que ofrece el acuerdo".
La falta de infraestructuras es una de las principales deficiencias que sufre el continente, pero al mismo tiempo representa una oportunidad de negocio para muchos. Honduras, por ejemplo, cuenta con varios proyectos en marcha en este sector que tienen como objetivo fortalecer el turismo, las comunicaciones y la producción de productos bioenergéticos, entre otros, según Custodio.
Apuntando alto
A pesar de estos problemas, Latinoamérica ha sido una de las pocas regiones que ha registrado crecimiento durante la crisis, recuperándose más rápido que el resto del mundo, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Guatemala ha sido uno de los nueve países latinoamericanos que creció en 2009.
Además, durante los últimos nueve años sus exportaciones se han triplicado, según el Banco de Guatemala. Por otro lado, el país dispone de una de las leyes de telecomunicaciones más flexibles de Latinoamérica, sector en el que es líder en Centroamérica. Compañías internacionales como Movistar, Tigo, Telmex y Claro ya se han instalado allí.
En el caso de Honduras, el Gobierno ha preparado un plan de acción para impulsar la economía y ha aprobado un Programa Nacional de Promoción de Inversiones que pretende modernizar el marco jurídico y regulatorio y atraer las inversiones, según el embajador del país ante la UE.
Por otro lado, el país es muy rico en recursos hídricos. Se encuentra en Mesoamérica, área que incluye también a Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Belice y la mitad meridional de México, y posee el 40% del agua dulce del Planeta. Según Custodio, "cada hondureño tiene seis veces más agua que cualquier ciudadano europeo".
Otra de las economías en ascenso es la chilena, que se prevé crezca en torno al 5% este año y al 6% de media durante los cuatro años que dure el Gobierno de Sebastián Piñera, según estima el Banco Central de Chile. En julio, creció un 7% superando las expectativas, según el Indicador Mensual de Actividad Económica. Se trata del cuarto mes consecutivo en el que el país crece, siendo además el registro más alto del mes de julio en los últimos 14 años.
El ranking de 2010 sobre ambiente de negocios elaborado por Economist Intelligence Unit, sitúa a Chile en el lugar decimoquinto de los países más atractivos para hacer negocios e invertir en los próximos cinco años, alcanzando los 7,43 puntos de un total de 10. Los 20 acuerdos comerciales que mantiene con 56 países, entre ellos el Tratado de Libre Comercio (TLC) con China o el Acuerdo de Asociación Económica con la UE, han expandido exponencialmente el tamaño del mercado chileno, según ha informado a Aquí Europa Rafael Sabat, consejero económico de la Embajada de Chile en Bruselas.
Sin embargo, Brasil es el verdadero motor latinoamericano. Junto con India y China, se ha convertido en uno de los principales contribuyentes al movimiento de recuperación mundial según Marcio Pochmann, presidente del Instituto de Investigación Económica Aplicada de Brasil.
El FMI asegura que Brasil será el cuarto motor económico mundial en 2010, por encima de Japón, la segunda mayor economía del mundo. Sólo su aporte superará al de toda Europa.
Un eventual acuerdo entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) constituiría uno de los pactos más importantes en la historia de la UE. Las negociaciones para tal fin, congeladas desde 2004, se reanudaron tras la Cumbre UE-América Latina y han cogido carrerilla en los últimos días. Karel De Gucht, comisario europeo de Comercio, ha visitado esta semana Brasil y Argentina con el objetivo de avanzar en el camino. A su juicio "existen oportunidades importantes en esta región para los exportadores, los inversores y los proveedores de servicios de la UE en los próximos años".
Crece la presencia europea
La Unión Europea e incluso los propios países de América Latina han ido ganando terreno en los últimos años como destino de las exportaciones latinoamericanas, relegando a EEUU a un tercer o cuarto puesto. En el caso de Brasil, durante los primeros siete meses de este año, Latinoamérica recibió el 46,7% de sus exportaciones, frente al 40,7% de 2006. La UE absorbió el 20,1%, frente al 17,2% de 2006, y EEUU descendió de un 22% en 2006 a un 13,2%, según revela José Augusto de Castro, vicepresidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil.
La buena situación económica de los vecinos de Brasil ayuda a explicar este ascenso en las exportaciones según Castro. El sector del automóvil también refleja el creciente interés de la UE. Durante los primeros seis meses de 2010, la UE recibió exportaciones por valor de 1.362 mil millones dólares, un 17,8% más que el mismo período en 2009.
Chile es también un mercado cada vez más importante para la UE. Las exportaciones del país, que crecieron en un 34% durante el primer semestre de 2010, fueron a parar fundamentalmente a China (24%), la UE (17%), EEUU (11%) y Japón (10%). Aunque China se posiciona como el principal comprador, tanto en Chile como en los demás países de Latinoamérica, la UE ocupa cada vez un lugar más importante según Sabat.
Dadas las circunstancias, países como Ecuador, que presentaron recelos a abrir sus mercados al Viejo Continente, hoy dan muestras de querer volver a la mesa de negociaciones. Ninguno quiere quedarse atrás y el futuro se presenta alentador para las economías del sur. Es el momento de América Latina.
Fuente: Aquieuropa.