Desde la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae) nos solidarizamos con el pueblo venezolano, que no se intimida frente a estas nuevas agresiones y se levanta en defensa de sus libertades y derechos. Llamamos al conjunto del movimiento estudiantil latinoamericano a rechazar esta embestida imperialista y nos reafirmamos como soldados permanentes de esta causa.
Así expresa uno de los párrafos de la declaración del Secretariado Ejecutivo de esa agrupación estudiantil de la región, en solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, ante las recientes agresiones del gobierno de Estados Unidos, emitida este martes desde la capital cubana, donde tiene su sede permanente la organización desde su fundación en 1966.
En el texto la agrupación gremial repudia la aplicación de las mismas recetas que implementa el imperialismo alrededor del mundo y que tiñeron de rojo en muchas ocasiones nuestro continente, mientras deja de mirar al conjunto de protestas que se levantan en EE.UU por crímenes raciales, la crisis económica, la política migratoria, entre muchos otros problemas, que no han tenido respuesta hasta el momento.
Los estudiantes aseguran en su pronunciamiento que esa decisión del Presidente norteamericano Barack Obama, de declarar a Venezuela, la tierra de Chávez, una «amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos»; constituye sin duda una agresión a los pueblos latinoamericanos y pretende justificar, como ha pasado antes, sanciones de diferentes tipos y acciones militares.
La declaración que rechaza la decisión del imperialismo, que fija su curso militarista nuevamente en Venezuela, y ubica su mirada una vez más desde el Río Bravo a la Patagonia, llama a que cada estudiante de América Latina y el Caribe grite, parafraseando a Martí: «Deme Venezuela en qué servirle, ella tiene en mí un hijo».
Creada el 11 de agosto de 1966 por acuerdo del IV Congreso Latinoamericano de Estudiantes y a iniciativa de Fidel, la Oclae ha desempeñado un papel primordial como instancia movilizadora y coordinadora de las luchas antiimperialistas del movimiento estudiantil de América Latina y el Caribe. Igualmente se ha distinguido por su férreo carácter político permanente, como muestra de la preocupación de los jóvenes por los desafíos de las naciones.