Mientras me acerco y toco tu hombro
suavemente, mi corazón te pide que mires con los ojos del alma.
¿Lo ves?
Detrás del texto hay un sabio anciano
con una vela encendida.
Siente su inmaculada vibración.
Ilumina este mensaje, con la bellísima
luz del amor, para que en tu interior resurja plenamente la confianza. El es un
noble guía.
Vino a impulsarte, con su energía
redentora, para llevarte de nuevo a contemplar el Sol.
Bendito eres.
Con la delicadeza
de aquellos que reconocen el dolor de las heridas y son conscientes de lo que
implica el agotamiento y la confusión, el anciano cobija dulcemente tu cuerpo
-con la pureza de su frecuencia- para que recobres tu hermoso aura.
Sus ojos sinceros hablan a través del
movimiento de mis manos, por eso te escribo.
Este es el armónico sonido de un
mensaje cristalino, sus palabras llegan para energizarte y aumentar tu
comprensión.
Si pudiera mostrarte la importancia que tiene seguir
caminando, sin cerrar tu corazón, mi tarea estaría cumplida.
Estoy aquí para ayudarte, pues la
transición es intensa.
No creas que nadie te escucha.
Hay puertas que no se abren para que te
muevas en otra dirección.
No claudiques.
Las situaciones que parecen injustas te
dan la posibilidad de que aprendas a centrarte en medio de la adversidad.
Sentí cada paso.
Respeta tu propio ritmo.
El
descanso no es una pérdida de tiempo, permite que interiorices las vivencias.
Aunque parezca lo contrario, no
tropiezas con las mismas piedras.
Nuevas enseñanzas cruzan tu sendero para
darte la oportunidad de aprender, de un modo diferente, aquello que creías que
sólo tenía una única solución.
Tu universo interno se amplía y
enriquece a medida que observas sin juzgar.
Abraza tu realidad y transfórmala desde
el centro de tu pecho.
Ábrete.
Un inmenso flujo de energía dorada viene
acariciando las estrellas para traer hasta tu corazón el esplendor de un
majestuoso tiempo.
Internamente sientes que la Tierra te
llama a que bailes con ella la danza creativa del amor, pero tu mente te
reprocha que así no podrás cubrir tus necesidades más básicas.
Este abismo, que parece infranqueable,
se supera dando en el vacío, una vez más, el paso que hace extender tus firmes
alas.
Renueva la confianza en tu voz interior y sigue por el camino del
amor.
No temas por la intensidad de las
pruebas, puede que aprieten pero no ahorcan.
En breve verás surgir nuevos espacios de
consciencia donde compartirás tus experiencias.
Allí tu corazón abrazará otros
corazones.
Cantarás y sentirás que lo vivido no fue
en vano.
Internamente gozarás de una profunda
calma.
Sólo faltan algunos pasos.
Confía. Confía.
Confía.
El anciano, de largos cabellos blancos y túnica resplandeciente, posa
su grácil mano en tu frente, acallando todo ruido mundanal.
Te mira de manera angelical y tu alma lo reconoce.
Una flor se abre al verlos caminar juntos, envueltos en el halo reluciente
y amoroso de una nueva humanidad.
El Sol brilla.
Tu corazón festeja, ha renacido en la luz de la confianza.
Sigue andando.
Sigue confiando.
Soy un mensajero.
Bendito eres.
tu luz interior.
»αмαsεfιε«