Parte 63
Si nos esforzamos por estudiar reflexionar y meditar profundamente la Palabra de Jesús para recibir su discernimiento en su esencia espiritual, estaremos haciendo morir al hombre viejo tradicional de nuestro ser, y estaremos resucitando al hombre nuevo en su condición espiritual en su verdadera imagen y semejanza con Dios en su trinidad perfecta.
La herencia que ha recibido el hombre por el hombre tradicional y materialista amparado por su libre albedrío, le hace creer que todo lo que le pasa, positivo o negativo, es la voluntad de Dios, pero la realidad, es que el hombre ha sido confundido y a sido motivado a creer lo anterior debido a la ignorancia en el conocimiento de la verdadera voluntad de Dios a través de Jesucristo, conocimiento que alcanzaremos al meditar profundamente su Palabra.
Si en verdad queremos renunciar a esa herencia que hemos recibido del hombre y volver a nuestro origen espiritual, deberemos de sacudir, rechazar y cortar de nuestro ser todo lo que nos ate a ella, es decir, quitar de todos nosotros eso a lo que le hemos dado el primer lugar en nuestras vidas, es decir, a nuestras ambiciones, nuestras preocupaciones, angustias, problemas, pensamientos, acciones y actitudes negativas, a nuestros conocimientos tradicionales y a nuestra forma muy personal de ver y sentir las cosas, a nuestras necesidades, a nuestros sentimientos y emociones, en fin, a todas esas formas de manifestar lo que nos pasa y que han dominado nuestra vida, y que nos han distraído constantemente para no encontrar el camino recto que nos lleve a sentir y disfrutar conscientemente del amor pleno de Dios. Por lo que si verdaderamente queremos y estamos dispuestos a dejar todas esas tradiciones atrás para aceptar la Voluntad de Dios a través de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo, estaremos haciendo renacer al ser humano espiritual, al verdadero ser humano en el orden, imagen y semejanza con Dios, es decir: espíritu, alma, y cuerpo.
Todo esto lo resume la Palabra de Dios cuando nos dice en el Nuevo Testamento:
"En verdad les digo: si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto. El que ama su vida la destruye, y el que desprecia su vida en este mundo la conserva para la vida eterna."
Juan. 12: 24-25
Por eso se hace necesario renunciar a toda nuestra anterior forma de vivir, despreciando (haciendo a un lado) a todo lo que le hemos dado el primer lugar en ella por no saber utilizar correctamente nuestro libre albedrío, para que por medio de él, sujetemos nuestra voluntad humana a la voluntad de Dios y acceder a su Mente Positiva y dejar entrar en nuestra mente el conocimiento espiritual que nos enseña cómo debemos sepultar al hombre viejo tradicional que representa todo lo pasado, para poder resucitar al verdadero ser humano en la condición espiritual, que todos, sin excepción conservamos, y prepararnos, según el Nuevo Testamento, en la forma correcta para hacer nuestra la herencia que Dios reserva a sus hijos obedientes por la gracia del amor de Jesucristo en todos nosotros y tener una vida plena, eterna y gloriosa con Dios.
Después de conocer, tratando de entender y comprender lo que hasta aquí hemos visto, deberemos insistir que nada de ello y de lo que seguiremos viendo, tendrá algún valor si dos o tres personas no se unen para meditar profundamente la Palabra de Jesús en el Nuevo Testamento para recibir el discernimiento de ella en su esencia espiritual.
Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"
Génesis. 1: 26.
(Imagen en espíritu y semejanza en trinidad)