DOS OSOS
Dos osos iban caminando por el bosque y llegan a la rivera de un
río, el oso que había llegado primero se zambulle en al agua
helada y empieza a buscar truchas para comer. El segundo se sienta a orillas del río a descansar, mientras
miraba como pasaban las nubes, y de vez en cuando, solamente
ponía una de sus patas en el agua fría, y se retorcía bajo el sol,
una y otra vez, pero eso era todo.
El encuentro se produjo varias veces, el primer oso siempre se iba
satisfecho después de haber comido varios peces, el otro oso en
cambio, solamente descansaba panza arriba.
Una tarde, el oso pescador, caminó hasta donde estaba el otro
oso...-disculpe- le dijo el oso, mientras que el oso que estaba
echado lo miraba atentamente...-disculpe que lo moleste señor-
prosiguió el oso pescador,..-si señor..usted dirá- le dijo el oso
que estaba acostado. -si....este....siempre que vengo a pescar a este río,
lo veo a usted que se acuesta a tomar una siesta y se retuerce en las piedras a tomar sol, y de vez en cuando coloca su garra en el agua fría-...-
si...es un buen momento- dijo el oso acostado; -pero..disculpe
que sea impertinente, siempre lo veo a usted bien alimentado, y
lleno de vigor, su pelaje reluce bajo el sol.., en cambio yo salgo
mojado, con frío y muchas veces las truchas son difíciles de
atrapar...¿me dice cual es su secreto?..yo también quiero estar
tan bien alimentado como usted y después venir a retozar bajo
el sol-....dijo el oso pescador
El oso que estaba acostado se reincorporó, lo miró y le dijo:- mire
señor, yo todos los días antes de venir al río, paso por un viejo
árbol, donde penden varios panales que están repletos de dulce
miel, y como hay varios de ellos, todos los días puedo meter mi
garra en uno distinto......el problema es que todos los días
también, las abejas me clavan sus aguijones en la garra que uso
para extraer la miel y las abejas más osadas me clavan sus
aguijones en el lomo, y vengo a orillas de este río a frotar mi
lomo en las piedras para tratar de sacarme los aguijones y
coloco mi garra de vez en cuando en agua helada para que se
desinflame..¿quiere usted venir conmigo?-
El oso pescador lo miró y le dijo..-no, le agradezco el ofrecimiento
señor, pero prefiero seguir pescando en el río- ..el oso lo saludó y
se alejó tranquilamente, el otro oso volvió a meter su garra en el agua fría
Paga el precio de lo que quieres conseguir sin perder tu personalidad, porque si no estás dispuesto a sacrificarte por lo
que deseas, empiezas a ver muchos osos retozando a orillas del río