
en traje de necesidad.
Estaba sucio y descalzo
y mi ropa era una calamidad.
Hoy te vi pidiendo una moneda
y era yo el que pedía detrás,
y era tal, la vergüenza que sentía
que apenas estiraba la mano
y casi no podía hablar.
Unos observaban con espanto
mi triste realidad,
otros torcían el rostro
para no tener que mirar.
Unos indiferentes
les daba todo igual,
otros me decían “vago”
ponte a trabajar.
Nadie quiere saber de mis penas,
ni de mi duro caminar,
ni por qué me encuentro aquí
en medio de tanto mal.
Yo quise ser como todos:
ser un buen padre y trabajar,
pero el mundo no me ha dado
una razón para amar.
No tengo espacio en esta historia
me negaron la identidad,
la realidad me hizo sumiso
para enfrentar la adversidad.
Me hipotecaron el futuro
en medio del basural
y sólo recojo los despojos
que nadie quiere usar.
La droga aplaca mi angustia
de no saber a donde voy,
de no tener una alegría
para compartir lo que soy.
¿Quién ama a este quebranto
que la sociedad marginó?
¿Quién ayuda a los necesitados
si nadie tiene compasión?...
Hoy te vi en mi ausencia
y en mi carencia de humanidad,
siempre que haya un mendigo
es por falta de solidaridad.
P. Hernán Pérez Etchepare, SSP