Pero otros hechos, son provocados por nosotros, los humanos,
los dotados de capacidad de pensar.
Para este año os propongo que antes de actuar,
razonemos, por nuestro propio bienestar,
cual es el mundo que queremos,
seguramente no vacilaremos en querer que las flores abran sus capullos,
que los pájaros vuelen libremente,
y que nuestros corazones se colmen de amor.
Si reimos con ganas,
si disfrutamos cada día,
si trabajamos para mejorar nuestra situación económico-social,
si cuidamos de nuestros seres queridos,
no nos olvidemos tampoco de aquellos que sufren, humanos o no,
y del modo que podamos, ayudémoslos.
Todo sirve,
ningún esfuerzo es en vano
si el resultado se mide con el corazón.
DE LA RED