Dicen que en cierto museo
hay un cuadro de la cruz,
que representa a Jesús
cuando fue crucificado.
Y de rodillas postrado
está un ángel que examina
a la corona de espinas
con que El fue coronado.
¡Mira triste y asombrado
la faz mustia ensangrentada,
que abatida y lastimada
por esa corona ha sido...!
Y el ángel que no ha sentido
nunca el dolor, lo ve extraño...
Sin comprender, nota el daño
del mártir que así ha sufrido.
Y se dice, asombrado:
¿Por qué viéndole tan dolorido,
tanto ha padecido
el Hijo del Dios amado?
Y le responde otro alado:
Porque es espejo de amor
de nuestro Dios y Señor,
para el hombre que ha pecado.
-- Pedro Méndez Cluny --