La justicia divina
"La justicia humana juzga solamente los actos,
pero la Justicia divina juzga también los pensamientos,
los sentimientos y las intenciones.
Si habéis dado conscientemente malos consejos a alguien,
si le habéis empujado a la rebelión, a la desesperación,
¿qué tribunal en la tierra puede condenar semejante conducta?
Ninguno, porque, materialmente, objetivamente,
no pueden reprocharos nada.
Si esta persona va al juez diciendo:
«Mire en qué desesperación me ha sumido este individuo»,
el juez le responderá que este caso
no está previsto por el código
y que no puede hacer nada por ella.
¡Cuántos hombres, sabiendo que no hay ningún tribunal
que pueda castigar los malos pensamientos,
los malos sentimientos, las malas intenciones
y las palabras engañosas,
son lo bastante astutos para ser impecables
en el dominio de los actos y evitar así que les detengan!
Hay miles de formas de actuar mal
sin caer bajo el peso de la justicia humana.
Pero nadie escapa a la Justicia divina