DUERMA TRANQUILO”
Autor: Adhemar Cuellar
Cuando tenemos problemas, en tiempo en que las dificultades y diferentes circunstancias negativas llegan a nuestra vida, nos encontramos deprimidos, agobiados no podemos dormir pensando y pensando en todos los problemas. En fin el estrés ha llegado a nuestra vida
¿Usted sabe que es la enfermedad del estres? Pues sencillamente es la suma de 1 más 2 = 3 Es decir un problema más otro problema más otro problema: ESTRES…
Esto hace que estemos nerviosos, tensos y por ende muchas veces tenemos insomnio, con tantos problemas no podemos dormir, ni contando ovejas…
Se cuenta de Lidubino, los problemas lo tenían tenso y estresado. Un día aconsejado por su compadre acude al médico y le dice:
-Doctor, ¡No puedo dormir!
¿El doctor le dice, ha probado contar ovejas?
-Si doctor, pero cada vez que veo a una la tomo y me la como. Responde apenado Lidubino.
El doctor para animar a su paciente le dice: “Bueno, pero eso ya es un progreso para que pueda dormir”.
Al instante Lidubino dice:
-No doctor, porque con el estómago lleno no puedo dormir…
En nuestra vida cuando estamos llenos de problemas, cuando nuestra mente está inundada de dificultades y tensiones pues es difícil conciliar el sueño.
Hay una buena noticia para todos los que estamos estresados.
Hay una excelente noticia para los que tienen más de un problema.
Lea con atención el versículo 8 del salmo 39
Si es así, ¿Qué me queda Señor? Pondré en ti mi esperanza (Salmo 39,8)
Esta tiene que ser nuestra plegaria y oración cuando estamos llenos de dificultades:
“Si estoy así Señor lleno de fatigas y tensiones,” ¿Qué me queda Señor? Voy a poner en ti mi esperanza, Voy a depositar en ti mis problemas, Voy a confiar en ti para salir airoso y triunfador.
Un consejo bíblico: Encomienda al Señor tus empresas confía en el que lo hará bien. (Salmo 37,5)
Los problemas siempre llegaran a nuestra vida, cuando esto suceda recordemos que: Dios es nuestro refugio y fortaleza socorro siempre a mano en momentos de angustia”. (Salmo 46,2)
Ante la enfermedad del estrés, que es la suma de todos nuestros problemas, con Cristo en nuestros problemas, Con el Señor en nuestras dificultades podremos descansar y dormir tranquilos a pesar de las dificultades, podremos decir con emoción al final de la noche como lo hacía el salmista:
En paz me acuesto y enseguida me duermo, pues tú solo, Señor me das seguridad. (Salmo 4,9) Amen