William Shakespeare decía:
Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?
Porque no espero nada de nadie;
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos, siempre tienen solución,
lo único que no se resuelve es la muerte.
No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima.
Los gritos son el arma de los cobardes,
de los que no tienen la razón.
Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos,
y cada quien tiene lo que se merece.
Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida,
para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad,
vienen cosas muy buenas