TERMINANDO EL DÍA
Seriedad de la vida.
Estamos terminando este día que Dios nos ha concedido como regalo suyo, para que lo hayamos aprovechado en ser más buenos, más santos. El tiempo que hemos perdido en él, ya no lo recuperaremos más, y lo que hicimos en él de bueno y de malo, ya no podemos modificarlo. Que este pensamiento nos ayude a tomarnos en serio nuestra vida.
Siempre pensemos en el Cireneo, que quizás pasaba por la cima del Gólgota por casualidad, y venía bien descansado, tranquilo y quizás alegre. Cuando de pronto lo obligan a llevar la Cruz de Jesús, y de la tranquilidad, pasa a compartir el drama del Señor, a recibir los insultos de la plebe.
En Simón de Cirene tenemos un ejemplo de lo que a veces sucede en nuestras vidas: que vamos tranquilos de camino, pero ocurre algo que nos sacude y nos muestra que esta tierra es un valle de lágrimas.
Pero esto es un privilegio que nos da el Señor, porque no quiere que vivamos siempre en la pavada, sino que nos hagamos adultos en la fe, compasivos con quienes sufren.