En febrero seguiremos con las consideraciones iniciadas el mes pasado en que anunciaba por dónde iríamos tocando hechos, temas, títulos y advocaciones de nuestra Santa Madre María. En este mes nos detendremos a considerarla en esa relación única que tuvo y tiene con el Padre celestial, como Hija muy amada. Requeriremos de una dosis fuerte de imaginación y fe para esto.
Este mes la advocación más fuerte y antigua es la de la Candelaria, cuando la Virgen María, junto con San José, presentó a Jesús niño en el templo de Jerusalén. Una fiesta muy sentida en todo México porque se acostumbra llevar a l@s niñ@s a bendecir, tanto los vivos como las imágenes de muy diversos gustos, estilos y advocaciones. Otras advocaciones de María en este mes en México son las de Ocotlán, Tlaxcala (9) y Nuestra Señora de la Esperanza (14) en Zamora, Michoacán. A nivel internacional, Nuestra Señora de Lourdes, el 11, a quien se le celebra muy especialmente como abogada de nuestra salud física. Gocemos este día con nuestra Madre en sus diferentes maneras de acercarse a nosotros.
Primera consideración: El Padre escogió desde la eternidad a María como Madre de su Hijo Eterno. Esta elección de María como Madre del Señor es la que determinará toda su dignidad y definirá su relación con el Padre de una manera privilegiada. Imaginemos el acuerdo de las Tres Divinas Personas para un acontecimiento que cambiaría para siempre la relación de Dios con sus criaturas. Y quedó definido el cuerpo de la mujer según el cuerpo de María para que pudiera acoger al Hijo del Padre. Jaculatoria apropiada: Santa María, Hija Predilecta del Eterno Padre, lo aclamamos y adoramos contigo, Madre Admirable.
Segunda consideración: En el momento señalado por su amor, el Padre envió al arcángel San Gabriel a anunciarle a María su plan de salvación. El momento principal de toda la historia humana estuvo determinado por Dios para el momento de la encarnación del Verbo-Palabra Eterna del Padre en el seno de María. Allí se concretó la alianza definitiva de Dios con la humanidad. Agradezcamos a María su sí tan comprometido y definitivo. Leamos el texto de la Anunciación (Lc 1, 26-38) y el de la Encarnación, de San Juan (1, 1-14). Y consideremos que el mismo Padre nos trajo a María al Tepeyac donde Ella ha seguido pronunciando su sí en favor de nosotros.
Tercera consideración: El Hijo Eterno del Padre, nacido de María, fue presentado por Ella y San José en el templo de Jerusalén. Imaginemos este momento tan importante en que Él que es la luz del mundo es presentado por sus padres en el templo de Jerusalén. Nada menos que el Anunciado por los siglos es entronizado en su templo. Admiremos la precisión de Dios para hacer que en ese momento los profetas Simeón y Ana llegaran al templo para anunciar al que es gloria de Israel y del mundo. Por eso festejamos tanto a nuestra Madre el 2 de este mes en el día de la Candelaria (Lc 2, 22-40). En el Tepeyac y en la casa del Obispo Dios nos ha regalado a María y Ella nos sigue presentando a su Hijo en la Basílica actual.
Cuarta consideración: María y el Padre debieron tener una comunicación excepcional durante el tiempo que Ella vivió en nuestro mundo.
Aunque para María quedó velada la comunicación existencial gloriosa con la Trinidad como lo es con nosotros mientras estamos de paso en esta Tierra e historia, es muy posible que el Padre le haya concedido algunas comunicaciones privilegiadas a nuestra Madre en algunas ocasiones, sobre todo después de la resurrección de Jesús. De cualquier modo, el Padre siempre se ha complacido en su Hija Predilecta y le ha guardado un sitio privilegiado, único y muy especial junto al que tiene el Nombre sobre todo nombre, su hijo Jesús. (Fil 2, 9-11 y Hech 2, 36-38). Imaginemos cómo María tendrá al Padre en su corazón.
Quinta consideración: El Padre, en su amor desbordante por María, la hace Madre nuestra, Señora de la historia y Reina de toda la creación.
El amor extremado que le ha tenido el Padre a María, su Hija Predilecta, es tal que al nombre de María se estremece la creación. ¡Cuántos testimonios en toda la historia confirman este hecho! No se diga en el Acontecimiento Guadalupano, en donde aparece toda la creación al servicio de Jesús y de María. Contemplemos la imagen guadalupana y veamos y sintamos cómo toda la creación está a su servicio porque trae en su vientre a su amado Rey, Señor e Hijo Jesucristo.
Leamos el Nican Mopohua (números 7-22; 127-131 y 168-180), y gocemos con Juan Diego cómo la creación se transformó ante María…
El Padre de las luces nos haga captar el amor que le tiene a su Hija Predilecta.
Textos de la Biblia: Salmo 44; Sir 24, 23-31; 1Cor 15, 20-27; Lc 1, 46-55