Actos de amor.
576 Oh Santa Trinidad, Dios eterno, mi espíritu se sumerge en Tu belleza; para Ti los siglos no son nada. Tú eres siempre el Mismo. Oh, qué grande es Tu Majestad. Oh Jesús, ¿cuál es el motivo por el que escondes Tu Majestad, has abandonado el trono del cielo y estás con nosotros? El Señor me contestó: Hija Mía, el amor Me ha traído y el amor Me detiene. Oh hija Mía, si tú supieras qué gran mérito y recompensa tiene un solo acto de amor puro hacia Mí, morirías de gozo. Lo digo para que te unas a Mí constantemente a través del amor, porque éste es el fin de la vida de tu alma; este acto consiste en el acto de voluntad; has de saber que el alma pura es humilde; (45) cuando te humillas y te anonadas ante Mi Majestad, entonces te persigo con Mis gracias, hago uso de la omnipotencia para enaltecerte.
Comentario:
Aunque parezca mentira los católicos no practicamos muy bien esta verdad que sabemos al menos teóricamente, pues hemos sido creados por Dios para amarlo. Ya el primer mandamiento nos dice que debemos amar al Señor sobre todas las cosas, y nosotros andamos muchas veces preocupados por cumplir cosas, pero nos olvidamos de amar.
Un acto de amor sencillísimo que podemos hacer y que el mismo Jesús enseñó a Sor Consolata Betrone, es el siguiente: “Jesús, María os amo, salvad las almas”. Y el Señor ha prometido que cada vez que un alma en gracia de Dios lo pronuncia con los labios o con el corazón, salvaría un alma de un pecador, y repararía por mil blasfemias.
Si además escuchamos lo que Jesús Misericordioso dice aquí en este mensaje a Sor Faustina, entonces nos daremos cuenta que lo único importante en la vida cristiana es el amor, que es el corazón de todo lo demás; y todas las prácticas de piedad y de religión, nos deben llevar al amor, a la unión con el Amado, que eso es la santidad.
Jesús, en Vos confío.