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General: EL OSO Y EL LOBO
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De: Delfina (Mensaje original) |
Enviado: 07/03/2014 10:55 |
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EL OSO Y EL LOBO
En la cristalina fuente Que tan pura el agua lleva En su rápida corriente, Y se llama río Deva Cuando llega al mar potente.
Y de Julio caluroso Como a las doce del día, Llegó a beber presuroso De un lobo en la compañía Grande y corpulento un oso.
El aura suave y pura, la pradera florida, la fuente que murmura, Todo a descansar convida Y paz ofrece y ventura.
Sentáronse a descansar El lobo y el oso juntos No viendo a nadie llegar, Y después de otros asuntos Pónense de éste a tratar:
«Ya me acerco a la vejez, Dijo el lobo y por más traza Que en ello pongo, ¡pardiez!, Cada día hay menos caza Y más hambre cada vez.
Pasan del Abril las flores, Pasan las nieves de Enero Sin que en estos alredores Logre atrapar un cordero A los malditos pastores.»
«Te está muy bien empleado, Respondióle grave el oso , ¿Por qué, del hambre acosado, no has de tragar, melindroso, De yerba un solo bocado?
¿Por qué no comes manzanas Ni peras, ni moscatel, Que de nombrarle entro en ganas, Ni maíz, ni rica miel, ni cerezas, ni avellanas?
¿Tiene de razón asomo Tu carnicera manía? Come de todo, cual como, Que si no, por vida mía, Flaco has de tener el lomo.
Si acaso de hambre te mueres De mi cariño leal Ni el menor auxilio esperes; No es lo que te pasa un mal Sino porque tú lo quieres».
Mas el lobo replicó: «Si comer frutas no puedo.» «Pues qué, ¿no las como yo? No auxiliaré, no haya miedo, al que la razón no oyó.»
Así hallamos en la vida Moralistas como el oso Que intentan, cosa es sabida, Con aire majestuoso Cortarnos a su medida.
Poco es que la humanidad Contra sus dogmas arguya; No hay otra felicidad Ni otra razón que la suya, Ni tampoco otra verdad.
Si de un pecho dolorido No comprenden la amargura Exclaman: ¡dolor fingido! Y es necedad o locura La pasión que no han sentido.
Por no sé qué facultad Del mundo se juzgan dueños, Y su grave necedad creced, dice a los pequeños, y a los grandes, acortad.
Años hace que le oí Decir como regla a un viejo Y la guardé para mí, Que el sabio al dar un consejo Se acuerda poco de sí.
Poemas de: Concepción Arenal
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De: Delfina |
Enviado: 07/03/2014 17:11 |
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