Me encanta contemplar el mar cuando el sol le pinta innumerables guiños de oro. También me gusta contemplar las olas que llegan galopando hasta la orilla, como caballos salvajes con crines de espuma. ¡ Como me gusta respirar el salado aire marino!
Ese mar que ocupa la mayor parte de nuestro planeta es una alegoría, una ilustración de Ti. Nunca se han llegado a explorar del todo las profundidades oceánicas, del mismo modo que nadie podrá jamás descubrir todos tus secretos. Por mucho que nos reveles, siempre habrá más de tu inescrutable sabiduría.
Hay tanta abundancia en el mar...tanta vida, tantos seres, es como las perlas que extraemos de tu sabiduría. Por mucho que pesquemos, siempre encontraremos más verdades en tu inagotable tesoro. Y todas nos las regalas. El mar no cobra a los pescadores; les regala sin reclamar su deliciosa riqueza. Tu tampoco nos pasas la cuenta cuando acudimos a Ti en busca de consejo. Es siempre gratuito.