(Jesús Bastante).- En el día de difuntos, hay que acordarse "de aquellos a los que nadie recuerda". Esta fue la base del Angelus de este domingo, en el que Francisco, ante una abarrotada plaza de San Pedro, clamó por "las víctimas de las guerras y la violencia, los pequeños que mueren víctimas del hambre" y "los hermanos y hermanas muertos por ser cristianos y cuantos han sacrificado su vida por servir a los demás".
Lucía el sol en todo su esplendor, en un día en el que Francisco quiso saludar especialmente a un grupo que trabaja con terapias de la risa en hospitales. "La alegría y las lágrimas, íntimamente unidas en estas dos jornadas", apuntó el Papa recordando Todos los Santos y Día de Difuntos, "en una síntesis que fundamentan la fe y la esperanza".
Quiso el Papa agradecer "al Padre que nos libera del sufrimiento y de la muerte", y recordó la tradición de visitar a los familiares muertos y cuidar los cementerios. "La muerte es un sueño del cual Jesús nos despierta. Es bonito pensar que será Jesucristo quien nos despertará", abundó Francisco.
"La tradición de la Iglesia siempre ha exhortado a rezar por los difuntos, particularmente ofreciendo por ellos la celebración eucarística", señaló Bergoglio, haciendo especial hincapié "en los más abandonados".