En La Cruz: El Hombre Y Jesús
Al pie de la cruz de Jesús se ve al hombre al natural jugando un
papel abominable, y esto en las más variadas condiciones sociales: judío o
extranjero, bárbaro o civilizado, pobre o rico, laico o religioso.
Pilato, el magistrado romano que ocupó la sede de la
autoridad civil, responsable de ejercer la justicia, había
condenado a aquel a quien había reconocido como
justo. Los juristas y el clero judío buscaron
testimonios falsos contra Jesús. Pidieron que un homicida
fuese soltado y Jesús condenado. La multitud, a la que
solamente le había hecho bien, pidió que lo crucificasen.
Los transeúntes le injuriaban. Los discípulos que
habían estado tan cerca de él abandonaron cobardemente a
su Maestro a la hora del peligro.
En medio de esta indignidad humana, se oyó a Jesús
orar: Padre, perdónalos, porque no saben lo que
hacen. En su amor eterno invocó para
sus enemigos la circunstancia atenuante de la ignorancia. Y sin embargo,
¿No obró cada uno con conocimiento de causa?
¡Qué nobleza y qué dignidad de parte de nuestro
Salvador!
Durante tres horas, abandonado por Dios, colgado en la cruz con
indescriptibles sufrimientos, Cristo, el santo y puro, aceptó ser
identificado con el pecado para salvarnos,
sufriendo de parte de Dios el castigo que usted y yo
merecíamos Vosotros negasteis al Santo y al Justo, y matasteis al Autor
de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos.
Con Cariño Y Mucho Amor!!
Carlitos