Cristo frecuentemente en la Biblia habla de piedras, en diferentes momentos y para diferentes situaciones del Nuevo Testamento. Al parecer con piedra quiere significar a una persona, a una en particular a Pedro, que significa Piedra. Pero también con piedra quiere significar otras cosas, como representar una Verdad, en un sentido rígido o inflexible: las tablas de la ley de moisés por ejemplo, que eran dos piedras en las que estaban inscritas las leyes, también es de considerar con esto que la Vedad acerca de la relación hombre Dios debe descansar en bases firmes. La Torre de Bable fue construida según la Biblia con ladrillos de barro cocidos, por ello cayó, era necesario construir en piedra. Cristo al a uno de sus discípulos a Simón, llamando Pedro; Pedro en arameo significa Piedra, o Cefas que en arameo significa Piedra. Cristo, no es propiamente un Hombre sino un estado de conciencia elevado, una piedra pulida- se llama a si mismo la piedra cúbica perfecta, y Cristo el Maestro al rebautizar a su discípulo Simón llamando piedra, se refirió más concretamente a un estado de conciencia inferior, a un discípulo, esta piedra discípulo no esta pulida, pero Cristo le otorga la posibilidad de perfeccionamiento dándole las llaves del Reino de los Cielos, el cielo significaría entonces no a un lugar físico sino a un nivel extraordinariamente superior. Hay una frase en la Biblia muy extraña que dice: la piedra que desecharon los constructores ha venido a ser la cabeza del ángulo. Salmos 118 –22. ¿quiénes son estos constructores? ¿ los masones de hoy? ¿los edificadores de qué? La verdad llega es verdad a un mundo demasiado violento. A menudo a Cristo se le llama piedra angular perfecta. La piedra angular está conectada al ritual del primer grado de la francmasonería. El candidato se convierte en el representante de una piedra angular espiritual, la cual debe ser perfectamente cuadrangular ya que es el emblema de moralidad o ejecución estricta de cada deber. Entre los griegos el cuadrado representaba a un hombre de integridad inmaculada. El cubo denota la verdad. Mercurio o Hermes está representado por una piedra cúbica y es un tipo de verdad. El ángulo noreste de un edificio o logia se escoge porque el Este es símbolo de la masonería, “el cual profesa contener en su seno la luz pura de la verdad. La salida del sol dispensa su iluminación y prolíficos rayos... así que en el mundo moral... fue en el antiguo sacerdocio existente en el Este que primero surgieron aquellas lecciones del Dios de la naturaleza y de la humanidad, las cuales viajando hacia el oeste, revelaron al hombre su futuro destino y su dependencia sobre un poder superior”. El Norte es lo más remoto desde el sol y es un lugar de oscuridad, “símbolo del mundo profano que todavía no ha sido penetrado e iluminado por los rayos intelectuales de la luz masónica”. Una horda de bárbaros llegó del norte de Europa y trajo la ignorancia. La piedra angular espiritual en el ángulo noreste de la logia es el símbolo del neófito o candidato que acaba de surgir del mundo profano. Todavía tiene parte de las imperfecciones del norte pero está luchando por conseguir la luz y la verdad. Su lealtad está ahora dividida. Si ya estuviera totalmente en la orden del Maestro masón, el Este lo habría recibido. Una superficie de la piedra está de cara al Este y la otra, al Norte. En Cristo, la piedra angular, los judíos y los gentiles se unieron. Otros ven a Cristo entre el Viejo y el Nuevo Testamento. La piedra angular debería ser de un material resistente de modo que siempre permanezca. Esto recuerda al francmasón que cuando este hogar terrenal de su tabernáculo llegue a su fin, tiene dentro de él “...una piedra angular de inmoralidad, una emanación del Espíritu Divino que invade toda la naturaleza y, además, debe sobrevivir de la tumba y levantarse triunfante y eterno sobre el desmoronado polvo de la muerte y la sepultura”. Los romanos también veían las piedras en posición permanente. Las piedras representaban las estatuas del dios Término. Así, al estudiante del simbolismo masónico se le recuerda por la piedra angular, la forma de ésta, su posición y permanencia, por las significativas doctrinas del deber, la virtud y la verdad religiosa, la cual es el gran objeto de enseñanza para la francmasonería. La piedra es cuidadosamente examinada por las autoridades constituidas de nuestra Orden con los implementos necesarios de trabajo operativo, la escuadra, el nivel y la plomada ...y se declara estar “bien formada, ser verdadera y confiable”. Esto le enseña al francmasón que sus virtudes están a prueba. Los francmasones deben ser probados por la tentación, las dificultades, el sufrimiento y la adversidad antes de que puedan ser declarados por el Maestro constructor de almas, acreedor del edificio espiritual de vida eterna, “como piedras vivas para esa casa que no se construye con las manos, sino que es eterna en los cielos”. Los elementos sagrados de la consagración masónica exhiben una piedra separada vertiendo maíz, vino y aceite sobre su superficie... “el maíz del nutrimento, el vino refrescante y el aceite de la alegría”. Ésta es la recompensa prometida del fiel desempeño del deber como lo dice el rey David “El vino que nos hace felices... el aceite para hacer brillar el rostro, y el pan para fortalecer el corazón”. Esto ayuda a los masones a recordar que están para alimentar al hambriento, dar ánimo al acongojado y derramar aceite sanador sobre las heridas de los compañeros viajeros. El maíz es símbolo de resurrección, pero en la masonería se usa en su lugar la acacia. El maíz nos recuerda las bendiciones temporales de la vida y la salud. También habla del mérito por el cual deberíamos luchar con “las manos limpias y un corazón puro”. De este modo, erigimos desde la piedra angular de nuestra iniciación , un templo espiritual que estará adornado con la “belleza de la santidad”. El vino nos recuerda los refrigerios inmortales donde nuestros esfuerzos están por encima en la logia celestial, donde el Gran Arquitecto del universo presidirá por siempre. El aceite es un símbolo de prosperidad, felicidad y júbilo y consagra los objetos del culto religioso. Por lo tanto, somos recordados al cultivo de la virtud, la práctica del deber, la resistencia a la tentación y a todas las demás gracias que nos ayudan a luchar para adecuar nuestros cuerpos como piedras vivas. El edificio espiritual de la vida eterna debe estar consagrado por una obediencia sagrada al deseo de Dios y por una firme confianza en la providencia de Dios. Esto por sí solo constituye la piedra angular principal, la base segura sobre la que cualquier hombre puede construir con la esperanza razonable de un resultado próspero en su trabajo. La piedra angular es peculiarmente un símbolo judío y tiene su origen en el Templo, refiriéndose al esperado Mesías. La piedra angular está conectada al ritual del primer grado de la francmasonería. El candidato se convierte en el representante de una piedra angular espiritual, la cual debe ser perfectamente cuadrangular ya que es el emblema de moralidad o ejecución estricta de cada deber. Entre los griegos el cuadrado representaba a un hombre de integridad inmaculada. El cubo denota la verdad. Mercurio o Hermes está representado por una piedra cúbica y es un tipo de verdad. El ángulo noreste de un edificio o logia se escoge porque el Este es símbolo de la masonería, “el cual profesa contener en su seno la luz pura de la verdad. La salida del sol dispensa su iluminación y prolíficos rayos... así que en el mundo moral... fue en el antiguo sacerdocio existente en el Este que primero surgieron aquellas lecciones del Dios de la naturaleza y de la humanidad, las cuales viajando hacia el oeste, revelaron al hombre su futuro destino y su dependencia sobre un poder superior”. El Norte es lo más remoto desde el sol y es un lugar de oscuridad, “símbolo del mundo profano que todavía no ha sido penetrado e iluminado por los rayos intelectuales de la luz masónica”. Una horda de bárbaros llegó del norte de Europa y trajo la ignorancia. La piedra angular espiritual en el ángulo noreste de la logia es el símbolo del neófito o candidato que acaba de surgir del mundo profano. Todavía tiene parte de las imperfecciones del norte pero está luchando por conseguir la luz y la verdad. Su lealtad está ahora dividida. Si ya estuviera totalmente en la orden del Maestro masón, el Este lo habría recibido. Una superficie de la piedra está de cara al Este y la otra, al Norte. En Cristo, la piedra angular, los judíos y los gentiles se unieron. Otros ven a Cristo entre el Viejo y el Nuevo Testamento. La piedra angular debería ser de un material resistente de modo que siempre permanezca. Esto recuerda al francmasón que cuando este hogar terrenal de su tabernáculo llegue a su fin, tiene dentro de él “...una piedra angular de inmoralidad, una emanación del Espíritu Divino que invade toda la naturaleza y, además, debe sobrevivir de la tumba y levantarse triunfante y eterno sobre el desmoronado polvo de la muerte y la sepultura”. Los romanos también veían las piedras en posición permanente. Las piedras representaban las estatuas del dios Término. Así, al estudiante del simbolismo masónico se le recuerda por la piedra angular, la forma de ésta, su posición y permanencia, por las significativas doctrinas del deber, la virtud y la verdad religiosa, la cual es el gran objeto de enseñanza para la francmasonería. La piedra es cuidadosamente examinada por las autoridades constituidas de nuestra Orden con los implementos necesarios de trabajo operativo, la escuadra, el nivel y la plomada ...y se declara estar “bien formada, ser verdadera y confiable”. Esto le enseña al francmasón que sus virtudes están a prueba. Los francmasones deben ser probados por la tentación, las dificultades, el sufrimiento y la adversidad antes de que puedan ser declarados por el Maestro constructor de almas, acreedor del edificio espiritual de vida eterna, “como piedras vivas para esa casa que no se construye con las manos, sino que es eterna en los cielos”. Los elementos sagrados de la consagración masónica exhiben una piedra separada vertiendo maíz, vino y aceite sobre su superficie... “el maíz del nutrimento, el vino refrescante y el aceite de la alegría”. Ésta es la recompensa prometida del fiel desempeño del deber como lo dice el rey David “El vino que nos hace felices... el aceite para hacer brillar el rostro, y el pan para fortalecer el corazón”. Esto ayuda a los masones a recordar que están para alimentar al hambriento, dar ánimo al acongojado y derramar aceite sanador sobre las heridas de los compañeros viajeros. El maíz es símbolo de resurrección, pero en la masonería se usa en su lugar la acacia. El maíz nos recuerda las bendiciones temporales de la vida y la salud. También habla del mérito por el cual deberíamos luchar con “las manos limpias y un corazón puro”. De este modo, erigimos desde la piedra angular de nuestra iniciación , un templo espiritual que estará adornado con la “belleza de la santidad”. El vino nos recuerda los refrigerios inmortales donde nuestros esfuerzos están por encima en la logia celestial, donde el Gran Arquitecto del universo presidirá por siempre. El aceite es un símbolo de prosperidad, felicidad y júbilo y consagra los objetos del culto religioso. Por lo tanto, somos recordados al cultivo de la virtud, la práctica del deber, la resistencia a la tentación y a todas las demás gracias que nos ayudan a luchar para adecuar nuestros cuerpos como piedras vivas. El edificio espiritual de la vida eterna debe estar consagrado por una obediencia sagrada al deseo de Dios y por una firme confianza en la providencia de Dios. Esto por sí solo constituye la piedra angular principal, la base segura sobre la que cualquier hombre puede construir con la esperanza razonable de un resultado próspero en su traba |