...................................................................................................................................................................................................................
.
.
Ahí estaba ella…
Tan elegante…
Tan sensual…
Desde el momento que se fue quitando todo,
Era hermosa verla así…
Una maravilla para mis ojos.
Todo de ella me gustaba,
No solo sus labios,
Sino también su mirada,
Su forma de hablar,
Su sonrisa…
Pero en ese momento...
Era algo más íntimo…
Algo más especial…
Ella se fue quitando su ropa….
Su piel brillaba con la luz que entraba por la ventana,
Toda una diosa…
Era como ver el amanecer por la mañana,
Como el sol cuando muere en el ocaso,
Como la luna se va haciendo más grande en la madrugada.
Estaba admirado,
Anonadado…
Mi corazón quería salirse de mi pecho,
Tragaba saliva ante tal espectáculo,
Mis manos temblorosas…
Tan solo me miraba de reojo,
Y después sonreía…
Sabía lo que estaba haciendo,
Lo que me estaba provocando,
Y yo a esas alturas…
Nada le podía negar,
Mi alma, mi corazón,
Y todo mi ser…
Estaba entregado a ella.
Esa noche…
Nos hicimos uno…
Disfrute de cada uno de sus besos,
De tus caricias…
Y de todo lo que ella me pedía…
Por esa noche…
Fuimos como el sol y la luna,
Eclipsamos juntos,
Pasamos de la primavera al verano ardiente,
La noche se hizo eterna…
Y cuando desperté en sus brazos…
Sentía el calor de su alma…
Ella era mía…
Y yo… yo la amaba.
El Eterno Enamorado.
|