Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte la leche de los senos como de un manantial, por mirarte y sentirte a mi lado, y tenerte en la risa de oro y la voz de cristal. Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal, porque tu ser pasara sin pena al lado mío y saliera en la estrofa --limpio de todo mal--.
¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría amarte, amarte como nadie supo jamás! Morir y todavía amarte más. Y todavía amarte más.
¡Pero que belleza de poesía!!, me encantó, sencillamente, me encantó. ¡Quien pudiera haber despertado un amor así!! y ¡quien pudiera expresarlo con esa sensibilidad y delicadeza extrema!
Uffffffff amiga mía, muchas gracias por traernos algo tan hermoso.