MOMENTOS DE CARIÑO
Tú, que haces caer tu lluvia sobre tantas gentes, que sobre justo y pecador haces brillar el sol; Tú, que nos prodigas día a día bendiciones, que nos inspiras con poemas y canciones, y que tan poco pides en retribución. Tan sólo pides unos momentos cada día de cariño, que nos volvamos un instante como niños y recordemos que sin Ti no somos nada. Tú, que te contentas con tan sólo una alabanza, que nos das vida y nos la das en abundancia. Tú, que te conformas con tan pocas atenciones, que te complaces con tan simples oraciones, nos haces ver Tu Gloria en la Creación. Tan sólo pides que en señal de aprecio y agradecimiento te dediquemos, sí, tan sólo unos momentos y recordemos que sin Ti no somos nada. Tú, que nos sorprendes con las cosas más sencillas, que nos enseñas sin cesar Tus maravillas, Tú, aunque te ignoran y desprecian tantas veces, sigues amando aún a quien no lo merece y te rebajas a pedir aunque eres Rey. Tan sólo pides unos momentos cada día de cariño, que nos volvamos un instante como niños y te brindemos una prenda de este amor. Mi buen Jesús, yo te dedico ahora mismo estos instantes, para que a solas entre palabras de ternura, nos entreguemos una vez más sin distracción. JESÚS EN TI CONFÍO Cuando estoy caído, desde las profundidades de mi alma abatida y herida, sólo grito: «Jesús en Ti confío», pues sí es verdad que a veces he vivido alejado de Tu camino, pero aún queda en mí aquel sueño que tuve cuando niño; vi un ángel lleno de luz que me dijo: «Si un día te pierdes en el camino de la vida, aunque estés revestido de todo lo malo que te brinda el mundo duro y despiadado, sólo grita:
«Jesús en Ti confío, pues para rescatarme a mí has venido».
SORBER.
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