LA BRUJA GLOTONA
Había una vez una bruja muy malvada y glotona, que le encantaba comerse a los niños que se
portaban muy mal.Llegaba a las casas, mientras todos dormían.Usando un hechizo, para
convertirse en invisible e ingresaba sin ser vista.Cuando esto sucedía, parecía que los
gatitos estaban viendo a la pared, y los perros ladraban a la nada, en realidad lo hacían
a esta bruja.
Una de esas noches, la glotona, apareció en la casa de Valentino, un niño muy travieso,
que no hacía caso alguno a sus padres; se convirtió en invisible como siempre; los perros
empezaron a ladrar a la “nada”, bueno a la nada no, sino a la bruja.
Entro al living y de ahí conjuró otro hechizo para aparecer debajo de la cama del niño; sacó
su bolsa mágica donde pondría a Valentino y así nadie escucharía sus gritos.Pero esa noche,
pasó algo inesperado, quedó atorada debajo de la cama de lo gorda que estaba; intentó e
intentó, pero no podía salir.Estaba totalmente atrapada, la cama se movía de arriba hacia
debajo de tanto zamarreo lo que hizo que valentino se despertara sobresaltado por tanto
movimiento.
El niño vio por debajo de la cama y la sorpresa fue mutua mirándose uno al otro. La bruja
sorprendida por la escena y porque Valentino la descubrió, claro de tanta fuerza que hizo
se olvidó de seguir con el hechizo de la invisibilidad.
Entre dormido, del susto saltó de la cama y corriendo fue a la puerta de su pieza.La bruja
al ver que el niño intentaba escapar realizó un hechizo que trabó el cerrojo de la puerta
y otro que provocó un escudo para que la pieza fuera silenciosa sin que nadie escuchase
nada desde el otro lado.
Valentino intentó e intentó abrir la puerta sin poder conseguirlo mientras atrás de él,
la cama voló por el aire y así pudo salir la bruja glotona.
Cuando ella llego a él, ya nada podía hacer, más desesperado
intentaba abrir esa puerta que nunca abriría. La bruja abrió la bolsa para introducir su
próxima comida cuando el niño de cabeza y a punto de ingresar a la bolsa le dijo:
- “estás demasiado gorda para salir de abajo de la cama”.
La bruja se quedó mirándolo pensativa.
- Es que he comido muchos niños últimamente y he engordado demasiado.
Entonces Valentino le contestó:
- “si querés yo puedo ayudarte, mi mamá es nutricionista y seguro puede hacer una dieta
especial para que vos puedas bajar de peso, eso sí, a cambio de que no me comas…
La bruja dudó un instante, ya que tenía muchas ganas de comer niño envuelto pero aceptó
la propuesta, por lo tanto Valentino no sería su comida esa noche.
A la mañana siguiente, Valentino le pidió a la mamá que preparara una dieta para una
bruja panzona, por que si no le daba la dieta, esa misma noche sería devorado.
La madre sonriendo, ante tremenda imaginación, inventó una dieta para brujas. La dieta
consistía básicamente en comer menos chicos, de comer 31 chicos al mes pasaría solamente
a uno y debería tomar 4 litros de agua por día.
Esa misma noche la bruja glotona apareció nuevamente bajo la cama del niño, claro se
volvió a atorar bajo la misma.
Valentino, que la estaba esperando, se bajó de la cama y la cama voló otra vez.
Levantándose con esfuerzo, cruzaron miradas nuevamente.
- ¿Conseguiste la dieta?
– preguntó la bruja un poco desconfiada.
Valentino estiró la mano derecha temblorosa con el papel que contenía
la dieta, la bruja lo tomó con brusquedad y desapareció.
A partir de esa misma noche, Valentino, nunca más vio a la bruja glotona pero empezó a
portarse bien, claro él no se olvidaba que la bruja no podía comer 31 niños por mes
pero sí uno.
Un tiempo después se enteró que unos niños revoltosos contaron una historia, que habían
visto a una bruja muy delgada que aparecía una vez al mes para llevarse a un niño y
comérselo.
Valentino se alegró de haber cambiado…
Este sería un “hermoso final feliz” ¿no?
Pero no, al año siguiente de entregar la dieta a la bruja, Valentino,
fue comido por la bruja delgada.
Y sí, “no se puede confiar en las brujas”
“A veces es preferible que te toque una bruja glotona y lenta”
“A que te toque una bruja delgada y veloz”.
Autor: Dr. Lazurus kilyx.