La gracia es la gran bendición del Creador que enaltece todo buen esfuerzo.
Jesús
ilustró la actividad de la gracia cuando dijo que podémos comenzar con
una fé tan pequeña como un grano de mostaza y todavía tener el poder
para mover montañas.
Cuando busco respuestas al rezar, la gracia me revela lo que necesito saber.
Puedo abrir mi corazón con una intención pequeña de perdonar y la gracia me lleva el resto del camino.
A medida que agradezco las bendiciones en mi vida, la gracia expande mi conciencia y mayor bien fluye a mí.
Cuando
comienzo una actividad con mi corazón centrado en Dios, la gracia me
asegura que los resultados excederán mis expectativas.