¡Que pobreza y a su vez que verguenza, todos en el mundo los que hemos nacido ya con zapatos podríamos regalar aquellos que acumulamos con tanta avaricia, hay mujeres que gastan miles de pesos embelleciendo manos y pies, con ese dinero podríamos dar calzado a miles de niños. Esta foto siempre me ha conmovido y a su vez la encuentro maravillosa, esa mujer tuvo la creatividad suficiente para elaborar sus zapatos con botellas deshechables casi tan igual a ella!
Anoche releyendo antiguos textos me encontré con algo tan simple pero para mi hermoso, algo que le escribí a mi nieto cuando no recuerdo si nació o cuando se le compraron su primer par de zapatos, te lo copio:
"EL ZAPATO DE MARTÍN"
Cuando su pié izquierdo se asomó sonrosado y temeroso al mundo, Martín nunca supo que no volvería jamás a bailar libremente en el vientre de su madre.
Quisiera comenzar este día creyendo inocentemente que no importan los Martines que nazcan al mundo solo ruego porque nazcan libres, tan libres como los pájaros...
Paloma