Paquetitos especiales para ser atrapados al vuelo por los viajeros del tren. Doscientas raciones de ayuda para un sueño, todos los días del año, sin descanso y con una sonrisa en la boca. Las llaman “Las Patronas”: Los mismos emigrantes las bautizaron así por cariño, en agradecimiento a su solidaridad con ellos.
Esta es una historia sencilla de mujeres sencillas, que destila auténtica generosidad. Quizás sea por eso que nos emocionamos al ver lo que hacen.
Gracias Damara, no conocia esta historia, cuantas habra .... que ignoramos. Con los acontecimientos actuales estoy conociendo muchas, increibles, que te llenan de esperanza, pues son muchos los seres humanos que HACEN algo por los demas, por cambiar el mundo. No se quedan en meras palabras sino que ACTUAN, y al final lograran que todo cambie para bien.
Buscare un articulo que habla de lo que esta pasando en este siglo 21 como parece que las personas se estan uniendo sin agenda alguna, de forma espontanea, y dice que es algo que no tiene antecedentes historicos.
El alma colectiva, al fin y al cabo existe
Colgue una peli del año 2001, hay que estar descansadito para aprovecharla, y tener un tiempito, capaz que ya la conocias, ya que es bastante vieja, pero esta rebuena, y algunos personajes habaln de esto que te digo . No logre que se viera aqui en el grupo en pantalla completa, asi que si te interesa te paso la dire.
ya que mi terruño colinda con EUA,no dejan de conmoverme estas situaciones,en mi comunidad,la iglesia y algunos albergues,auxilian a los migrantes y en medida posible las autoridades de gobierno,sobre todo las esposas de funcionarios que
ayudan a la niñez migrante y sus familias,si, se siguen despertando conciencias y aún falta mucho por hacer...estamos en marcha.
“Hace años, cuando a mi Rosa, la mande a comprar un poco de pan y leche para la cena. En aquel entonces no era tanta la gente que viajaba en el tren, eran cinco o seis, y solo decíamos, mira ahí van unas moscas, pero no sabíamos de donde venían ni a donde iban. No les tomábamos importancia, pues no se hablaba mucho de ellos. Y entonces esa noche, llega Rosa y Bernarda sin pan y sin leche, y con unos ojos así chiquitos y tristes… Les pregunte que paso y donde esta el pan y la leche, y así medio asustadas y sorprendidas me cuentan, que dos muchachos así grandotes, grandotes, se le acercaron y le dijeron que les regalara su pan, que tenían mucha hambre y tenían dos días de no comer nada”.