Cuántas cosas perdemos por miedo a perder. ¡Tantas como no ganamos por miedo a ganar! Cuántas cosas dejamos pasar de largo, porque creemos que no nos merecemos nada mejor, porque pensamos que no son para nosotros. Cuántas cosas dejamos de decir y nos callamos. Cuántas veces podemos decir que hemos amado de verdad. Cuántas pensamos que vamos a volver a hacerlo. Cuántas cosas estamos dispuestos a seguir perdiendo.
¿Cuántas?... mil, un millón... Perdemos cosas, amigos, momentos, tiempo. Perdemos sueños, milagros y palabras que nos alientan. Dejamos que se pierdan entre los días, sin siquiera hacer el esfuerzo por recuperarlos, porque no nos damos cuenta de la pérdida hasta que empezamos a sentir su ausencia.
Tememos perder, tememos amar, tememos añorar, tememos necesitar, dejarnos llevar, tememos lo que está por venir, y tememos escribir, aunque sepamos que es la mejor manera de perder el miedo.
Podemos perder muchas cosas o podemos ganar muchas más, todo depende de nosotros, de saber vencer las dudas de las que a veces somos víctimas, de saber tomar una decisión y mantenerla hasta el final, o desear algo y hacer lo que esté a nuestro alcance por lograrlo, si obtenemos éxito en conseguirlo sería fantástico, y si por lo contrario se frustra lo que pretendimos, nos queda la satisfacción de que dimos nuestro mejor esfuerzo intentándolo.
Pero en cambio, si nos quedamos sin hacer nada y nos autocalificamos de insuficientes para lograrlo, estamos dejando pasar muchas oportunidades que estando frente a nuestros ojos hacemos el papel de ciegos no queriéndolas ver, o sino, por el otro lado, sabemos que tenemos todo a nuestro favor para lograrlo, pero por timidez o temor a comentarios que puedan realizarse pecamos de modestos y de igual manera dejamos de intentarlo, perdiendo muchas oportunidades.
El miedo nos hace perder y el perder nos da miedo, puede que se vea como un juego gracioso de palabras, pero es algo que nos pasa a menudo, se nos presentan situaciones difíciles las cuales nos provocan temor, nos hacen dudar de nuestras capacidades a tal punto que nuestra confianza se esfuma y somos blancos fáciles de estas situaciones que terminan envolviéndonos y venciéndonos, y muchas otras veces el tropiezo en nuestro caminar, nos atemoriza tanto que perdemos las ganas de seguir andando.
Puede que tengamos mucho por perder o ganar, lo importante es hacer nuestro mejor esfuerzo por lograr los objetivos, y nunca rendirnos ni dejar de intentarlo, porque la posibilidad de realizar un sueño es lo que hace interesante la vida, y de esto puedo dar cabal testimonio.
D/A
Fondo Lalita
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