La contaminación del siglo
La petrolera Chevron fue condenada por contaminación en Ecuador y debe
pagar 19.000 millones de dólares a campesinos e indígenas. Pero se niega
a cumplir y, por resolución judicial, fueron embargados sus activos en
Argentina. Asociada con YPF para explotar yacimientos en Neuquén,
presiona para que la Justicia argentina levante el embargo. Ya tiene el
apoyo del Gobierno Nacional y Neuquino.
Por Darío Aranda
Un caso paradigmático de contaminación petrolera: 103 millones de litros
de crudo derramado (650 mil barriles), 63.000 millones de litros de
agua tóxica arrojada a ríos y la contaminación de dos millones de
hectáreas donde vivían y trabajaban pueblos indígenas y campesinos. Son
algunos de los hechos que confirmó la Justicia de Ecuador y por el cual
condenó a la petrolera Chevron, una de las mayores corporaciones del
mundo, a pagar 19.000 millones de dólares. La condena alcanzó a sus
activos en Argentina, donde fue embargada en todos sus activos. En 2012,
la corporación petrolera acordó con YPF la explotación conjunta de la
formación de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta (en Neuquén).
La semana pasada, por primera vez, el presidente de YPF, Miguel
Galuccio, salió en defensa de la multinacional y pidió a los demandantes
que cesen con el embargo en Argentina. No habló de la contaminación ni
de los afectados por Chevron.
Historia negra
En 1964, bajo la dictadura de una Junta Militar, el gobierno de Ecuador
entregó en concesión a la petrolera Texaco-Gulf el oriente ecuatoriano.
En los tres primeros años, Texaco exploró la provincia de Sucumbíos, en
la Amazonía norte de Ecuador. Realizó cientos de perforaciones y
construyó enormes piletas, al aire libre, con residuos tóxicos. Y
explotó el petróleo hasta 1990, cuando abandonó Ecuador y dejó 480.000
hectáreas contaminadas.
En 1993, un grupo de afectados ecuatorianos
denunció a Texaco en Nueva York por contaminación y afecciones a la
salud. El 16 de mayo de 1994, se conformó el Frente de Defensa de la
Amazonía, que representa a los 30 mil afectados por Texaco.
En 2001, Chevron se fusionó con Texaco, en una operación de 45.000 millones de dólares.
La Corte de Apelaciones de Nueva York envió el caso a la justicia
ecuatoriana, a pedido de Chevron, con la condición de que la petrolera
acate la decisión del tribunal de Ecuador.
En febrero de 2010, mientras la causa judicial continuaba y se
acumulaban pruebas y testimonios contra Chevron-Texaco, la multinacional
acusó (con la Ley Federal de Estados Unidos para el Crimen Organizado) a
los demandantes (en su mayoría indígenas y campesinos) de ser una
“asociación criminal” que tenía la intención de extorsionar a la
petrolera.
El expediente judicial contaba ya con 230.000 páginas,
106 informes periciales (60 de ellos pagos por la petrolera), 80.000
resultados químicos de las muestras de suelos y aguas. El juez
inspeccionó los daños causados en 54 sitios operados por Chevron.
En febrero de 2011, la Justicia de primera instancia encontró a Chevrón
culpable de contaminación y la condenó a pagar 8,6 mil millones de
dólares para remediar las zonas contaminadas. Sentencia, y cifra,
históricas a nivel mundial.
En enero de 2012, ya en segunda
instancia, el tribunal ecuatoriano confirmó la sentencia. Y exigió que
Chevron pidiera disculpas públicas a los afectados. En caso de negarse,
estipuló que se duplicaba el monto (17,2 mil millones de dólares).
Chevron retiró todos sus activos de Ecuador. Pero la sentencia es
ejecutable en cualquier parte del mundo (confirmado incluso por los
tribunales de Estados Unidos).
En mayo de 2012, la justicia de Ecuador inició la primera acción
internacional del cobro de sentencia (en Ontario, Canadá). Un mes
después, comenzó la segunda acción, en Brasil (donde Chevron tiene
activos).
El presidente de la multinacional, John Watson, pidió en julio de 2012
al Congreso de Estados Unidos que suspenda las preferencias arancelarias
para los productos ecuatorianos. El Congreso de Estados Unidos negó el
pedido de represalia comercial.
El 3 de agosto de 2012, la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos
liquidó el total adeudado y ordenó a Chevron a pagar 19 mil millones de
dólares en el término de 24 horas.
El 7 de noviembre de 2012, en Argentina, el juez civil Adrián Elcuj
Miranda aceptó el pedido de los tribunales ecuatorianos para establecer
un embargo preventivo por 19 mil millones de dólares sobre los bienes de
la petrolera Chevron.
La multinacional apeló la medida. Pero obtuvo otro revés: la Cámara de
Apelaciones en lo Civil confirmó el embargo en enero pasado.
Responsabilidad Social Empresaria
Chevron-Texaco contaminó dos millones de hectáreas, construyó 880 fosas
(sin recubrimiento ni aislante) y quemó gas durante décadas en sus más
de 1.000 mecheros. Los demandantes la acusan de haberse cobrado cientos
de vidas en las provincias de Sucumbíos y Orellana, donde se registran
los índices más altos de cáncer del Ecuador.
El accionar de la
petrolera afectó el territorio y la vida de los pueblos indígenas
Tetetes, Sansahuaris, Cofanes, Sionas, Secoyas y Waorani.
Territorios contaminados, pérdida de cultivos y muertes de animales
fueron el mal (menor) que padecieron pueblos indígenas y campesinos.
El Frente de Defensa de la Amazonía desnudó la estrategia de Chevron
durante el juicio: negaron la contaminación, responsabilizaron al Estado
de Ecuador. Luego presionaron al gobierno ecuatoriano y, por último,
argumentan “fraude” de los demandantes y sus abogados.
Los 30 mil afectados no desean el dinero de manera individual. Ya
consensuaron: la indemnización será utilizada para la remediación
ambiental, hospitales, escuelas y suministro de agua potable.
Gobierno, YPF y periodismo petrolero
La petrolera estadounidense firmó en 2012 un convenio de entendimiento
con YPF para explotar la formación Vaca Muerta (de hidrocarburos no
convencionales), con la cuestionada técnica de fractura hidráulica
(“fracking”).
Junto al embargo de la Justicia ecuatoriano comenzó un
juego de presión política y lobby periodístico que, semanalmente,
condiciona la “inversión” de Chevron al levantamiento del embargo.
“La principal operación económica de Cristina Kirchner está amenazada
porque los pueblos originarios de la Amazonía ecuatoriana, amparados por
el bolivariano Rafael Correa, embargaron a Chevron Argentina en un
juicio por daños ambientales. Chevron era, hasta ahora, la única gran
petrolera privada que se había interesado en explotar el yacimiento Vaca
Muerta con YPF. Pésima noticia para Miguel Galuccio”, escribió el
editorialista del diario La Nación Carlos Pagni el 12 de noviembre de
20121 (sobra un 1) .
El gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, no ocultó su posición: “Quiero
desearle públicamente éxitos a Chevron en su apelación, luego de que se
dictaminara, de manera arbitraria e ilegal, el embargo de sus activos en
el país. Esta determinación no le hace ningún favor a la actividad, ya
que afecta a uno de los grandes y más confiables jugadores de nuestra
industria de Oil & Gas, y no tendré problemas en decirlo todas las
veces que sea necesario”. Fue el 13 de noviembre, en un discurso
público, en el tradicional almuerzo del Club del Petróleo .
En un fino equilibrio, el gerente comercial de Chevron Argentina,
Ricardo Aguirre, señaló al diario Página12 el 30 de noviembre de 2012:
“Estamos haciendo una cuidadosa planificación financiera para seguir
operando. La idea es lograr que se revierta el embargo de la Justicia
sin que antes se alteren nuestros planes de inversión. No queremos
suspender la exploración en Vaca Muerta” .
“Advierten que habrá menos crudo si continúa un embargo a Chevron”,
advirtió el diario Perfil en su edición del 2 de diciembre de 2012, en
un artículo en el que citó ampliamente a Aguirre y también al director
de Relaciones Públicas para América Latina, James Craig.
Durante la última semana de noviembre y la primera de diciembre, Aguirre
y Craig tuvieron apariciones en todos los grandes diarios de Buenos
Aires.
El 17 de diciembre, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, viajó a
Houston (Estados Unidos) para reunirse con Chevron y avanzar en el
acuerdo por Vaca Muerta.
El 21 de diciembre, el diario La Nación advirtió: “El acuerdo de YPF depende de que se levante el embargo a Chevron”.
El 17 de febrero, Perfil afirmó: “Embargada, Chevron dirá que se va del país”.
Dos días después, en el juego de presión constante, Chevrón desmintió la retirada y señaló su “voluntad de seguir operando”.
El 14 de marzo fue el turno de Clarín: “Chevron admite que el embargo pone en peligro el acuerdo con YPF”.
El 28 de marzo, por primera vez, se conoció la posición del gobierno
argentino, a través de Miguel Galuccio, presidente de YPF. Mediante una
“carta privada” (pero filtrada por la misma empresa a un pequeño grupo
de periodistas), el presidente de YPF arremetió contra los demandantes:
“Las medidas por ustedes promovidas son absolutamente perjudiciales para
la Argentina y podrían tener un efecto negativo en la inversión en el
país (…) La única forma de evitar un enorme daño a nuestro país es el
cese de tales medidas en la República Argentina”.
Galuccio dejó de lado la contaminación, a los afectados e incluso a los
fallos de la Justicia de Ecuador. Sólo fijó su preocupación en la
producción de gas y petróleo de Vaca Muerta, recordó que Chevron es
parte de esa explotación y afirmó: “Cualquier medida que afecte la
inversión que YPF se ha comprometido a realizar para desarrollar estos
recursos (Vaca Muerta) no afecta solamente el patrimonio de nuestros
socios sino que también afecta seriamente los intereses de YPF y los del
país y sus ciudadanos”.
“Crímenes con total impunidad”
El joven Pablo Fajardo, hijo de colonos, asumió en 2003 como ayudante de
los abogados denunciantes. Hoy está al frente de la causa, con el
respaldo de campesinos e indígenas ecuatorianos. “Los últimos 18 años
hemos ido reaccionando poco a poco y hemos podido enfrentar a este poder
real. Hasta hace pocos años atrás, la gente en Ecuador y en el mundo
pensaba que era imposible que un grupo de indígenas, de campesinos, de
gente pobre, de un país ‘tercermundista’ pueda enfrentar a una empresa
poderosa como Chevron. Estamos demostrando que es posible y que se puede
hacer, que es posible ir mucho más allá, que se pueden cambiar las
cosas, que no son intocables, que ellos no son invencibles” , afirmó
Fajardo. Remarcó que el juicio es histórico e invitó a leerlo en clave
histórica (más allá del caso particular): “Lo que está en juego es todo
un sistema empresarial que por décadas ha cometido enormes crímenes con
total impunidad en América Latina, en África, Asia y en todas partes del
mundo. Este juicio puede cambiar las reglas del juego” .
Biodiversidad de América Latina y El Caribe