MI SILENCIO
Yo cierro los ojos y viajo muy lejos a un lugar por nadie nunca explorado. Una naturaleza pintoresca y tranquila me acompaña y me eleva a los cielos.
Me concentro muy firme en mi presente y también en mi pasado y libre descubro que necesito hacer una honda limpieza de sueños rotos y reflexiones indeseadas.
Miro el éter todo tachonado de estrellas y la luna que guinda pálida allá tan lejos El universo, preso de una inusitada calma, le brinda un enorme regocijo a mi alma.
De pronto observo el horizonte y mis ojos se pueblan de luces vistosas y muy bellas. Globos multicolores visten al firmamento de gala y se escuchan estampidos remotos.
Miro entonces mi reloj: las doce en punto de un nuevo año que asoma muy orondo. Mi silencio, mi alma y yo nos encontramos alejados de nuestro mundo en un pastizal.
La llegada de la esperanza de un promisorio niño que muestra una vasta página en blanco que debe llenarse con días y noches briosas para cambiar a pleno lo que sea imperioso.
Los destellos bellos desaparecen.
Me pregunto si mis seres queridos algo a mí me extrañarán. Yo vivo esta catarsis como algo beneficioso que provoca en mí una singular experiencia.
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