
Todo el mundo recuerda a Pasifae... la infiel con un toro, pero nadie habla de su marido.
Que también tenía lo suyo, hoy toca hablar de él, y de mitología que hace mucho tiempo que deje el tema olvidado.
Las muchas infidelidades de Minos enfurecieron tanto a PasÍfae que le hizo un conjuro, cada vez que Minos se acostara con otra mujer que no fuera ella, en vez de semen eyacularía una multitud de serpientes venenosas, escorpiones y ciempiés que devoraría a su amante por dentro.
Procris, también con su leyenda a la que dedicaré otra entrada, se dirigió a Creta, donde Minos quiso seducirla.
Para conquistarla le regalo un sabueso que nunca perdía una presa, y con un dardo que siempre daba en el blanco, todo lo cual había sido un regalo de Ártemisa para él. Siendo una apasionada de la caza, Procris aceptó alegremente las dádivas, pero insistió en que Minos debía tomar una bebida profiláctica, una infusión de raíces mágicas inventada por la bruja Circe para evitar que la llenara de reptiles e insectos. La bebida tuvo los efectos deseados, pero Procris temía que Pasífae pudiera embrujarla, por lo que regresó inmediatamente a Atenas disfrazada de chico, habiendo cambiado antes su nombre por el de Pterelante. Y nunca más volvió a ver a Minos.
