Haz mi paso lento, Señor.
Madre Teresa de Calcuta
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Alivia el latido de mi corazón mediante la quietud de mi mente.
Dame, en medio de la confusión de mi día, la calma de los cerros eternos.
Atenúa la tensión de mis nervios y músculos con la música suavizadora de
las corrientes cantarinas que sirven en mi memoria.
Ayúdame a conocer el poder restaurador del sueño y tu presencia..
Enséñame el arte de tomar vacaciones de un minuto,
detenerme para mirar una flor, conversar con un amigo,
acariciar a un gato, leer unas pocas líneas de un buen libro.
Recuérdame cada día la fábula de la liebre y la tortuga para que pueda saber
que la carrera no siempre gana el más veloz, para tener presente
que la vida es más que aumentar la velocidad.
Haz que mire hacia arriba a las ramas del imponente roble
y que sepa que creció grande y fuerte porque creció lentamente
y bien guiado por tu tiempo y dirección.
Haz lento mi paso. e inspírame para que envíe mis raíces profundamente
en el suelo de los valores perdurables de la vida,
para que pueda crecer hacia la felicidad de la Tierra,
preámbulo de la que tendré en el cielo.
En este mundo agitado, recordemos quien es la paz en medio de la tormenta
y la quietud en medio del bullicio.