CUANDO YO TE HABLE
Son viento las palabras, pero envuelven las cosas;
las ideas son agua, fluidas, cristalinas;
los sentimientos nacen como nacen las rosas,
para una muerte pronta, con sangre en las espinas.
Cuando yo te hable, escucha, pero que los rumores
de mi voz no te engañen, brumosa melodía;
ni despiden aromas, ni revisten colores,
ni hay sabor en su acento, tañido en lejanía.
Cuando yo te hable, piensa, pero que los conceptos
arropados al fondo verbal de los sonidos,
no alteren el mensaje, que a veces son ineptos
para exhumar los sueños en la razón dormidos.
Cuando yo te hable, siente; siente el dolor del alma
que, mas que por mis labios, por mis ojos te grita;
y el tumulto encubierto tras la aparente calma,
y la rosa que llevo dentro de mi marchita.
Cuando yo te hablo, digo mas de lo que digo,
pues, sin saber decirte cuanto decirte intento,
se me revienta el alma, trocándose en testigo
de lo que no te digo, de lo que sólo siento.
Francisco Álvarez Hidalgo