La energía electrónica del tubo de luz
Si este bello torrente de Luz Electrónica, al fluir dentro y a través de la forma física, no se encuentra con ningún tipo de interferencia discordante, automáticamente se manifestaría en el ser la perfecta salud, juventud y belleza eternas, suministro abundante e ilimitado, y todo aquello que es bueno y perfecto. Desafortunadamente, debido a las acciones imprudentes, elegimos recalificar negativamente gran parte de esta Luz Electrónica Pura mediante pensamientos, sentimientos, palabras y acciones de naturaleza discordante, como son la crítica, la condenación, los juicios, la ira, el odio, la envidia, el resentimiento, etc. Debido a esto, se genera energía de acción desintegradora que se manifestará como mala salud, enfermedad, vejez y desintegración eventual del cuerpo.
La Presencia de Dios, al llegar a un punto en el cual no es capaz de cumplir su Plan Divino a través del Yo exterior en una encarnación, corta el Cordón de Plata y la persona experimenta lo que se conoce como “muerte” o desencarnación.
Cosecharás lo que siembras. Causas puestas en movimiento producen efectos. La calificación de la energía es absoluta. Mucha de esta Luz Electrónica que hemos calificado negativamente también fluye hacia nosotros y hacia nuestros mundos, manifestándose como paradigmas equivocados, limitaciones, accidentes y las muchas fragilidades del vivir humano.
Esta energía discordante atraerá más de su clase y eventualmente afectará al individuo. Esto se convierte en lo que se conoce como “karma”, poniendo una presión sobre los cuerpos inferiores a medida que se acumula sobre ellos.
Para liberarse de estos efectos destructivos es necesario usar la sustancia electrónica del manto de luz conscientemente por medio de meditación, oración, decretos e invocaciones. Así, ayudaremos a liberar la causa, efecto, registro y memoria de todo núcleo de inarmonía.
De esa forma llegamos a la conclusión que todo el BIEN que un individuo exprese a través de sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, no es más que la Presencia pasando a través del yo exterior y expresando su voluntad y designio sin ninguna interferencia de la conciencia externa.
A fin de reconstruir la efectividad del manto de luz, el individuo debe pedir a la Presencia por lo menos tres veces al día (mañana, tarde y noche) que lo cubra con ese Poderoso Manto de Luz de Protección Invencible (visualizándolo y sintiendo su radiación envolvente), y que la Presencia lo haga tan poderoso que repela absolutamente todo lo que sea diferente a la perfección de Dios.
La efectividad de esto será auto evidente a cualquiera que lo ponga en práctica. Referencia: Los maestros ascendidos escriben el libro de la vida.