Página principal  |  Contacto  

Correo electrónico:

Contraseña:

Registrarse ahora!

¿Has olvidado tu contraseña?

lossalmones_2
 
Novedades
  Únete ahora
  Panel de mensajes 
  Galería de imágenes 
 Archivos y documentos 
 Encuestas y Test 
  Lista de Participantes
 debemos aligerar nuestro próximo vuelo 
 porqué la última batalla 
 Hola amigos! 
 OBJETIVOS DE ESTE FORO Y GRUPO. 
 FORO SALMONES 1 
 MIEMBROS DEL FORO "SALMONES 1".mar.2010 
 MIEMBROS ACTUALIZADOS EN FORO "SALMONES 1 y 2". 
 ENLACES POR TEMAS INDICE 
 INDICE Temático Referencial 
 BIOSFERA 10 
 GREEN PEACE MEXICO 
 MARCHA MUNDIAL POR LA PAZ Y LA NO VIOLENCIA 
 ESTAR PRESENTES 
 El Arte de la Divina presencia 
 BIBLIOTECA PLÉYADES 
 Mabel Collins - Luz en el Sendero 
 Luz en el Sendero 
 te crees un pollo?... 
 BIBLIOTECA UPASIKA 
 PROYECTO BLUE BEAM 
 BLUE BEAM Qué es. 
 EL NUEVO ORDEN MUNDIAL 
 Cómo se darán las cosas 
 HAARP 
 PALENQUE CHIAPAS, MÉXICO. 
 ENLACES ÚTILES 
 LA NUEVA TIERRA 
 MAPA DE ALERTAS MUNDIAL 
 TERREMÓTOS ÚLTIMOS EN EL MUNDO EN TIEMPO REAL 
 Actividad solar, Lunar y de la Tierra en tiempo real 
 HORARIOS EN EL MUNDO 
 Ecoturismo Esotérico 
 Las Moradas deshabitadas 
 La Tierra Huéca 
 Nuestro PRIMER ANIVERSARIO de Foro y Grupo "Los Salmónes" 
 Liberación AHORA! 
 NUEVO SITIO DE STOP SECRETS 
 STOP SECRETS MEXICO (antiguo) 
 Mi página personal en STOP SECRETS 
 MI FACEBOOK 
 RED VOLTAIRE Red de Prensa NO ALINEADOS 
 Ser Azul 
 Bienvenidos a Hijos del Sol 
 NONONOPASARAN 
 Trinity 
 RAFAPAL 
 CONTRAPERIODISMO MATRIX 
 Blog de IRENE del Arco Iris 
 Isabel de la Fuente 
 Alexander Backman - CONCIENCIA RADIO 
 Razas alienigenas - Alexander Backman 
 El Fenómeno de la Abducción, QUÉ ES? 
 CASSIOPEANOS - La Onda parte 1 
 Reiki Paradharmadas 
 Asamblea Iniciatica 
 SORCHA FAAL EN ESPAÑOL 
 Relación general de archivos guardados en 4 shared aqui 
 SOL VERDE, mi canal de videos 
 Maya - Glosario Ley del Tiempo 
 GRUPO y envios de HERMES 
 Que piensas HOY? 
 Ser Azul revista digital NOV.10 
 MENSAJES DE ABIRA SAN 
 WIKILEAKS en español (traducción) 
 El mundo a través de mis ojos 
 XOLQUIR 
 ASTEROMIA 
 NASA TV 
 EN ÓRBITA DESDE LA ESTACION ESPACIAL INTERNAC. VIDEO EN VIVO 
 HERRAMIENTAS ADICIONALES 
 PIJAMA SURF 
 El mago y su chistera 
 Blog Ecoturismo esoterico- 2012 
 
 
  Herramientas
 
General: la intrusa
Elegir otro panel de mensajes
Tema anterior  Tema siguiente
Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: IKH@NN@  (Mensaje original) Enviado: 02/09/2010 20:47

La intrusa

A Carlos Oriel Wynter Melo

«What a wicked thing to do,
to make me dream of you»
Chris Isaak

Reconozco que nunca acepté como normal el hecho de que, tras dos décadas, todavía soñase con frecuencia con una antigua novia de mis días de adolescente. Tuve muchas otras mujeres durante los años de soltería que siguieron a nuestra separación, incluso más hermosas. Hace diecisiete años me casé con la mejor de ellas, y construí a dúo un hogar feliz, con hijos y todo. Sin embargo, ninguna otra mujer se entrometía en mis sueños, sólo aquella novia del pasado.

Ya la habría olvidado por completo, si no fuese por sus inoportunas irrupciones. No habría queja si al menos hubiese permanecido tranquila, en una esquina del sueño, sin molestar hasta el amanecer. Pero ella porfiaba en tomarse el centro del escenario: aparecía desnuda ya y haciendo el amor conmigo, sin juego previo o consentimiento de mi parte. Lo cual es extraño, porque nunca tuvimos relaciones cuando éramos novios. Aquellos tiempos eran distintos, y nosotros éramos más tímidos que el promedio, y muy jóvenes. He ahí el otro problema: ella retenía en mis sueños las formas de su juventud: las piernas firmes y los senos turgentes, en punto de caramelo.

En cierto momento del coito onírico – cosa curiosa – aparecía en mí el vago recuerdo de que los años habían pasado y yo era ahora (si es que la palabra «ahora» tiene algún sentido en este contexto) un padre de familia, con una esposa y un hogar bajo mi responsabilidad. Pero mis argumentos no lograban convencer a la chica del sueño de que debíamos respetar la santidad de mi matrimonio, ni tampoco conseguía – o peor: no quería – zafarme por mi cuenta de su abrazo, para irme a pastar en prados más castos.

Lo que me molestaba no era haber experimentado alguna vez un sueño de tal corte. Me parece que es, si no justificable, al menos comprensible. Lo que empezó a preocuparme fue que estos sueños habían reaparecido varias veces cada año. Hubiese ido donde un psicólogo, si no me pareciera demasiado vergonzoso confesar semejante cosa ante un extraño, especialmente dada mi edad y estatura social.
Hace unos años vi de lejos a la intrusa. No quise saludarla, porque yo estaba junto a mi esposa en un lugar público. Pude sin embargo verificar que, como era de esperarse, el calendario había surtido efecto sobre su belleza de antaño. Sentí una urgente necesidad de acercarme y preguntarle: «¿Tú también sueñas conmigo?», o simplemente implorarle que hiciera en el futuro un esfuerzo por mantener su espejismo al margen de mis sueños. Pero no hice nada. Ella siguió caminando, sin haberme visto siquiera. Mi esposa miraba alguna otra cosa, y yo marchaba en silencio, disimulando. Luego me sentí como un cobarde, por pretender achacarle a ella la culpa de mis desvaríos.
El peor escenario se materializó una noche, no hace mucho. En medio de uno de aquellos sueños sexuales, sentí que una mano me agarraba el hombro. A mitad de camino entre el sueño y la vigilia, el nombre antiguo se me escapó de los labios físicos. Jamás olvidaré los ojos de mi mujer mirándome a mí y a mi erección, preguntándome a quién estaba llamando dormido. Le confesé, sin poder esconderlo más, lo que había venido ocurriéndome.
– Si es solamente en sueños y no lo puedes controlar – dijo ella –, entonces no es tu culpa.
Pero cuando me rehusé a consultar a un psicólogo, se molestó. Como no logré convencerla arguyendo pudor y vergüenza propia, ensayé presentando el inconveniente de revelar a un tercero un detalle tan delicado sobre un personaje público. Cuando insinuó que tal vez yo quería conservar a la susodicha disponible en mi «cerebrito sucio» para entretenerme con ella en las noches, comprendí que la discusión iba por mal camino y decidí callar.
Con la tensión del tema pendiente, seguimos con problemas durante varios meses, hasta que al fin algo cambió: leí una mañana en el periódico que – gracias a Dios – mi antigua novia había muerto. Más bien, la habían asesinado. Su marido, de hecho, fue el autor del crimen: le pegó un tiro en la cabeza mientras ella dormía. Confieso que respiré aliviado. «Ojalá esto ponga fin a mis sueños – dije, entre ruego y sarcasmo –; y que muerto el perro, se acabe la rabia». No se lo comenté a mi esposa, pues la simple mención de aquel nombre catalizaría nuevas y apocalípticas discusiones.
Para mi gran sorpresa, esa misma noche, ya entrando la madrugada, ahí estaba ella de nuevo: mi antigua novia, en la cúspide de su juventud, con los redondos pechos de adolescente brincando como conejos, cabalgándome cual amazona fiel a los consejos de Ovidio. Al igual que en cada episodio anterior, disfruté los primeros minutos sumido en una dulce amnesia, hasta que la conciencia – que siempre llegaba de segunda – me recordó la realidad. «Soy una persona casada, y tú también – supliqué –; y para colmo estás muerta. Déjame dormir tranquilo». Pero ella se negaba con una sonrisa pícara y me mandaba a callar, sujetándome por los hombros y meneando sus caderas con mayor rapidez y fuerza.
Entonces sucedió algo que, por alguna razón, no había pasado en los sueños anteriores: llegué al clímax, y cedí completamente a la fantasía, gimiendo su nombre. Ella sonrió ampliamente y, sin cejar en su faena, me indagó: «¿Sabes que tu mujer te está mirando?»
Algo iba a responderle, cuando me sacudió un estruendo terrible. Tras un fulgor que lo inundó todo, vino una oscuridad de abismo. En él vislumbré el cuerpo sudoroso de mi amante, que no se detuvo en ningún momento, envuelto en un tenue resplandor como de ángel. Su piel se hizo más tibia y su galope más agresivo. «¡Relájate, hombre! – dijo riendo –. Ahora estaremos juntos siempre».
Roberto Pérez-Franco
2005

 


Primer  Anterior  2 a 2 de 2  Siguiente   Último  
Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: Alex argos Enviado: 03/09/2010 00:47
al parecer el hombre éste de la historia murió "como chichárra pegada al palo", en los brazos o áncas de su amante o mujer, o sea, lo sorprendió la muerte "cabalgando".. jeje!- bueno, éso entendí rápidamente.
 
 


 
©2025 - Gabitos - Todos los derechos reservados