Lamentos
Vicente Herrera Márquez
Aquel
beso furtivo de nuestro primer encuentro, lo guardo como un latido y
aflora como un lamento, desde mi pecho oprimido cuando escucho tu voz
ausente, diciendo: adiós, amado mío.
Y aquel pañuelo tuyo, bordado
con hilos plateados de lágrimas de despedida, que siempre llevo en mi
alforja de viajero del olvido, también el me recuerda aquel: adiós
amado mío.
La tristeza de tu mirada, del momento que partiste, aun
me persigue candente y la siento como un torrente que quiere acallar el
trueno, violento, que en mis oídos grita: adiós amado
mío …………………………
Tu te fuiste, tú dijiste adiós, la distancia,
talvez, la puse yo quizás nunca te quise detener. El beso y tu mirada…,
son lamentos. Y aquel pañuelo que guardo, no es mas que la mortaja, de
otro amor que yo maté.
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