Amanece en las montañas. Nieve, nubes, viento frío. Silencio.
La mirada se me pierde y un vértigo me embriaga. Es la soledad más amarga de rocas que se agarrotan sin decir nada. Sufren .
Las montañas. Tan amigas y tan nobles. Reinas de sus tesoros. Compañeras de las alturas como almenas que suspiran, hincan sus coronas al cielo. Duermen.
Montañas de pelo cano. Desbordándose por recobecos. Dibujan arrugas de caras de manos, de anillos en sus dedos. Abuelas de esta tierra. Sacro coro de silencios. Muerden.
Montañas que cuentan sus sueños a las nubes que las cuidan, resultado de sus plegarias, que se olvidan con el viento. Sienten.
Montañas que estáis vivas. Os movéis a paso lento. Viejas montañas paridas a base de golpes, erosión y fuego. Miráis con ternura la hierba, las flores, los arroyos, los polluelos,... Madres.
¡Soy el guardián de sus almas! Un águila canta y grita. Y su eco os santifica llenándosus los pulmones de ese aire puro y fresco, tan lleno de vida, que hasta el sol cuando nace llora al ver a las montañas adorándole de rodillas.
Es fantastico en ocasiones encontrar pensamientos tan originales tan hermosos como el tuyo vale la pena detenerse a leer y reller tus escritos un abrazo enorme comu