El deshielo de un gigantesco glaciar en la Antártida podría aumentar el nivel del mar en tres metros
Publicado: 4 nov 2017 07:31 GMT
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Un nuevo estudio revela el complejo mecanismo que contribuye a desestabilizar esta enorme masa de hielo.
El glaciar Totten visto desde el aire.
University of Texas Institute for Geophysics/Jamin Greenbaum
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Entre 2001 y 2006 la aparición de agua de unos pocos grados más provoco que el hielo en toda la zona de la Antártida empezara a desplazarse hacia el mar un 5% más rápido de lo habitual, precisa el estudio. Lo que parecen cambios poco importantes, en realidad son indicios de deshielo en la Antártida, que hasta ahora se consideraba más estable. Los expertos temen que estos procesos se intensifiquen en los años posteriores.
En realidad, la desestabilización de Totten, y el consiguiente aumento del nivel del mar, no será un proceso repentino y sus consecuencias no serán perceptibles en décadas, tranquiliza Greene. Otros glaciares muy inestables que se encuentran en el oeste de Antártida causan mayor preocupación a los científicos a corto plazo, precisa.
Internautas manifestaron su preocupación por el fenómeno ambiental sin dejar de admirar la belleza de la instantánea.
Mar Aral, situado entre Kazajistán y Uzbekistán.
Roscosmos
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Los usuarios de la red social manifestaron su preocupación por el fenómeno sin dejar de admirar la belleza de la instantánea.
Situado entre Kazajistán y Uzbekistán, el Aral se consideraba un mar debido a su tamaño, pero a mediados del siglo XX sufrió las consecuencias del desvío de sus principales afluentes, el Amu Dariá y el Sir Dariá, para aprovechar el agua para la agricultura. Actualmente, solo queda el 10% de su masa de agua respecto a su tamaño original.
Si el sistema sigue debilitándose podría alterar los patrones climáticos de varias regiones del planeta.
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Pixabay / Free-Photos
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Uno de los sistemas de circulación oceánica más grandes del planeta, encargado de regular el clima mundial, está en su punto más débil de los últimos 1.600 años y podría acarrear graves alteraciones ambientales, advierten dos nuevos estudios publicados este miércoles en Nature.
Geólogos y oceanógrafos han venido recopilando evidencia convincente de las consecuencias del cambio climático sobre la Circulación Atlántica Meridional de Retorno (AMOC, por sus siglas en inglés), un sistema de aguas profundas que hace circular el agua caliente de la corriente del Golfo al Atlántico Norte, donde libera calor a la atmósfera y calienta Europa occidental. "El agua más fría se hunde a grandes profundidades y viaja hasta la Antártida y finalmente regresa a la corriente del Golfo", explica Europa Press.
Una primera investigación presenta pruebas de que las aguas superficiales en el Atlántico Norte —el motor que mantiene la AMOC en constante movimiento— comenzaron a debilitarse hacia 1850, posiblemente por el aumento de la afluencia de agua dulce, menos densa que el agua de mar, causado por el derretimiento del hielo marino, los glaciares y las plataformas congeladas.
"El agua dulce hizo que la AMOC se debilitara porque evitó que las aguas se volvieran lo suficientemente densas como para hundirse", aseguró a AFP David Thornalley, coautor de uno de los estudios.
En un segundo artículo, se analizaron las temperaturas de la superficie del océano utilizando modelos climáticos globales para concluir que la AMOC ha disminuido en aproximadamente un 15% en los últimos 50 años, probablemente debido al cambio climático producto de la actividad humana.
Consecuencias
De acuerdo con la Institución Oceanográfica de Woods Hole(EE.UU.), que participó en la investigación, si el sistema sigue debilitándose podría alterar los patrones climáticos de EE.UU. y Europa: más enfriamiento en el Atlántico Norte, mayores tormentas invernales en el continente europeo, posible desplazamiento hacia el sur de lluvias tropicales, y un aumento más rápido en el nivel del mar en la costa este estadounidense.
Estas corrientes también transportan nutrientes, oxígeno, larvas de coral o peces de un área a otra, contribuyendo a la capacidad de los océanos para absorber y almacenar dióxido de carbono (CO2). En este sentido, la pesquería comercial podría verse afectada así como algunas especies de peces, aves y ballenas debido a la carencia de aguas ricas en oxígeno.
Asimismo, esto conducirían a un circulo vicioso al "dejar más dióxido de carbono en la atmósfera, que contribuye al calentamiento global", concluye Thornalley.
La muerte masiva y aún no explicada de aves en la costa oeste de EE.UU. sería premonitoria de una catástrofe ecológica provocada por el calentamiento global.
Patty Claussenius/COASST
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Un grupo internacional de científicos dirigido por Julia Parrish, de la Universidad de Washington, ha logrado explicar la misteriosa muerte masiva de aves en la costa oeste de los Estados Unidos, que se habría producido por culpa de un aumento de la temperatura del océano debido al calentamiento global.
Según la conclusión de los especialistas, los animales murieron de inanición al disminuir el contenido de zooplancton en las aguas del océano Pacífico, informa el portal científico Phys.org.
En otoño de 2014, los residentes de la costa oeste presenciaron un evento ecológico extraño y sin precedentes. La costa pacífica de Norteamérica, desde California hasta la Columbia Británica, estaba sembrada de decenas de milesde pequeños cadáveres de aves marinas, en lo que se convertiría en una de las mayores mortandades de aves jamás registradas.
Un numeroso grupos de más de 800 voluntarios registró los lugares y las fechas donde se encontraron los cadáveres de estas aves, conocidas como alcitas de Cassin ('Ptychoramphus aleuticus') e introdujeron la información en una base de datos especial. Posteriormente combinaron esta información con datos sobre la temperatura del agua, la circulación oceánica y la disponibilidad de zooplancton, que es el principal alimento de estas aves.
Al comparar los datos descubrieron que entre 2013 y 2015 las aguas superficiales cerca de la costa del Pacífico se calentaron bruscamente debido a una disminución de la salida de calor a la atmósfera. Como el zooplancton prefiere aguas más frías, ese aumento de la temperatura provocó una disminución del alimento para las aves.
Según los científicos, estos casos se repetirán, ya que las consecuencias del calentamiento global se vuelven más visibles. En el futuro, según los expertos, es probable que la parte norte del océano Pacífico sea mucho más cálida y que el evento de 2014 fuera una especie de 'experimento natural', cuyos resultados pueden predecir las consecuencias del calentamiento global.
El mayor de los tres cañones tiene más de 350 kilómetros de largo y 35 kilómetros de ancho.
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Un grupo internacional de científicos ha descubierto cadenas montañosas y una serie de enormes cañones enterrados bajo el hielo cerca del Polo Sur (concretamente en la zona occidental de la Antártida). Un hallazgo que podría suponer grandes implicaciones ambientales.
El descubrimiento, que ha sido posible con la ayuda de un radar de penetración de hielo durante un reconocimiento aéreo de la región polar, fue "una sorpresa" para los científicos, ya que "no tenían ninguna indicación de que estuvieran allí", según explicó a NBC News Kate Winter, investigadora de la Universidad de Northumbria (Reino Unido) y autora principal de un artículo sobre el hallazgo publicado en la revista Geophysical Research Letters.
Una imagen tridimensional de tres grandes cañones descubiertos bajo el hielo cerca del Polo Sur, la cual fue creada a partir de los datos de PolarGAP. / Tom Jordan, British Antarctic Survey / Reuters
El más grande de los tres cañones, llamado Foundation Trough, tiene más de 350 kilómetros de largo y 35 kilómetros de ancho.
Implicaciones ambientales
Si los cañones son grandes, también lo son sus posibles implicaciones ambientales. Si la capa de hielo polar se debilita debido al calentamiento global, el tamaño y la orientación de los cañones podría acelerar la velocidad a la que fluye el hielo desde el centro del continente hacia el mar, lo que elevaría los niveles del agua y posiblemente provocaría la inundación de zonas costeras de todo el mundo.
"Si las condiciones climáticas cambian en la Antártida, podríamos esperar que el hielo en estos canales fluya mucho más rápido hacia el mar. Eso los hace realmente importantes y simplemente no sabíamos que existían hasta ahora", explicó Winter a la BBC.
El hallazgo se enmarca en el proyecto PolarGAP, que está financiado por la Agencia Espacial Europea y destinado al estudio de la geología y geofísica del Polo Sur.
Fausto Ferraccioli, investigador principal del PolarGAP, señaló que, al mapear estos cañones y cadenas montañosas, se ha agregado "una pieza clave del rompecabezas" para ayudar a comprender "cómo la capa de hielo de la Antártida oriental puede haber respondido a cambios pasados y cómo puede hacerlo en el futuro".
Los resultados de su investigación se publicaron en julio en la revista Geophysical Research Letters. Los datos no pueden ser más pesimistas
(Foto: Sputnik)
Un equipo de científicos de la Universidad de California en Irvine (EEUU) ha encontrado pruebas de que los glaciares conocidos como Totten y Universidad de Moscú, al este de la Antártida, se están derritiendo. Si desaparecen, el nivel del mar podría subir hasta cinco metros. Un auténtico peligro.
Imagen satelital de la Antártida/ Sputnik
Los resultados de su investigación se publicaron en julio en la revista Geophysical Research Letters. Los datos no pueden ser más pesimistas. Entre abril de 2002 y septiembre de 2016, ambos glaciares perdieron al año unos 18.500 millones de toneladas de hielo.
Los investigadores de la universidad californiana han llegado a esa cifra utilizando los resultados del Experimento de Clima y Recuperación Gravitatoria (‘Gravity Recovery and Climate Experiment’ (GRACE), en inglés), una misión de la NASA.
Los glaciólogos cruzaron esos datos con aproximaciones en el balance de masa de modelos climáticos de la atmósfera en la región antártica, para más tarde medir la descarga de hielo detectada por otro proyecto más: el del IceBridge de la agencia espacial.
“Para nuestra investigación, lo que hemos hecho ha sido usar una metodología mejorada y utilizar a la vez los datos del GRACE para obtener la cantidad de masa perdida [en la zona de los glaciares] (…) Al cruzar estos datos con los nuestros, hemos obtenido otros mucho más fiables y hemos llegado a la conclusión de que los glaciares Totten y Universidad de Moscú están en peligro”, explica Yara Mohajerani, estudiante de posgrado del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de California en Irvine.
La publicación resulta relevante porque es precisamente el este de la Antártida la región que hasta ahora los científicos consideraban menos amenazada por el calentamiento global. Con estos datos, los dos glaciares resultan ser ahora, también, vulnerables a las aguas cálidas del océano y responsables de que el nivel del agua aumente durante las próximas décadas.
Isabella Velicogna, una de las profesoras del departamento y de los responsables del estudio, subraya que los datos recabados por el GRACE y por otras misiones espaciales son de extrema importancia para que los investigadores acaben comprendiendo cómo evolucionan los glaciares. (Sputnik: En la Antártida encuentran signos de una posible catástrofe)
Una entrada de aire cálido procedente de África ha llegado este jeuves a la península, elevando las temperaturas hasta los 49 grados. Valencia, Mérida, Barcelona o Madrid son algunas de las ciudades de España que están sufriendo esta alerta y es por ello que los médicos aconsejan no exponerse demasiado al sol.
"A medida que los glaciares disminuyen en todo el mundo, modifican dramáticamente los paisajes", sostiene el coautor del estudio.
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NASA / www.globallookpress.com
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El derretimiento de los glaciares podría provocar desprendimientos de tierra que, por su parte, aumentan el riesgo del surgimiento de enormes tsunamis, afirman los autores de un reciente estudio publicado en la revista Scientific Reports.
De acuerdo con los datos de estudio, el hielo de los glaciares sirve como un soporte para las rocas cercanas. Sin embargo, el deshielo provocado por el calentamiento global incrementa el riesgo de deslizamiento de estas partes de tierra, que al caer al agua podrían causar enormes tsunamis.
"A medida que los glaciares disminuyen en todo el mundo, modifican dramáticamente los paisajes", explica Dan Shugar, profesor de la Universidad de Washington Tacoma y coautor del estudio.
Como ejemplo de un tsunami que se originó como consecuencia de un deslizamiento, los investigadores citan el derrumbe de un talud junto al glaciar Tyndall (Alaska) en 2015, que envió 180 millones de toneladas de roca al fiordo Taan. Este hecho provocó causó un tsunami con una ola de 193 metros de altura, una de las más altas jamás registradas.
Además, los autores de la investigación advierten sobre el efecto indirecto del cambio climático, que aumenta la frecuencia de los desastres naturales en las zonas que se ubican cerca de las montañas con glaciares.
El desplazamiento medio estuvo en torno a 10,5 centímetros por año durante el siglo pasado y los científicos creen que el proceso puede estar acelerándose.
Piscinas de agua de deshielo en medio del glaciar Helheim, en Groenlandia, el 19 de junio de 2018
Lucas Jackson / Reuters
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Durante el siglo XX, el eje de rotación de la Tierra acumuló un desplazamiento de más de 10 metros, según ha establecido un grupo de científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JLP, por sus siglas en inglés). Los investigadores destacan el deshielo de Groenlandia entre las causas de dicha inclinación, pero admiten que también hay otras dos muy relevantes.
El proceso denominado 'rebote glacial' es una "explicación tradicional" del desplazamiento polar secular, dijo el líder del equipo, Surendra Adhikari, cuyas palabras recoge el sitio web Earth Sky. Sin embargo, se le puede atribuir solo cerca de la tercera parte del movimiento del eje producido en el siglo pasado.
Otro factor es la convección del manto: la capa terrestre situada por debajo de la corteza. A este proceso se debe el "movimiento de masas a largo plazo", el cual es un "mecanismo clave" para impulsar la migración del eje.
Mientras tanto, la pérdida de masa de los glaciares de Groenlandia y, en general, el derretimiento de la criosfera global es especialmente actual para las décadas marcadas por el cambio climático. El grupo estima que este factor aún va a acelerar en el futuro próximo el desvío, que durante en el siglo pasado se produjo a una velocidad media de 10,5 centímetros por año.
Se trata de un "efecto geométrico" de la redistribución de masas, sostuvo en un comentario otro miembro del equipo, Erik Ivins. "Si tienes una masa que está a 45 grados del Polo Norte —que es Groenlandia— o del Polo Sur (como los glaciares patagónicos), tendrá un mayor impacto en el eje de rotación de la Tierra que una masa que está justo cerca del polo", explicó.
Las tres causas principales han sido identificadas gracias a una simulación interactiva del movimiento polar, que es fruto de una combinación de 283 modelos de distintos procesos criosféricos, hidrológicos, oceánicos y sismogénicos en la Tierra. Un resumen del artículo científico, que la revista Earth and Planetary Science Letters va a publicar en noviembre próximo, detalla que son modelos sofisticados que aparecieron recientemente y reconstruyen las placas tectónicas, junto con modelos del geoide y tomografía sísmica.
Revelan las amenazas globales que representa para la Tierra el derretimiento de los glaciares
Publicado: 21 nov 2018 01:25 GMT
Investigadores estadounidenses lograron modificar un modelo computarizado para pronosticar los cambios climáticos que causará el deshielo.
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Un grupo de científicos de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostró que el derretimiento de los glaciares ralentiza el calentamiento global, pero también conduce a la elevación del nivel del mar y provoca cambios en el régimen de las lluvias tropicales.
"El calentamiento no será tan rápido como hemos pensado, pero la subida del nivel del mar será peor", afirmó Ben Bronselaer, primer autor del estudio publicado este lunes en la revista Nature.
Al modificar un modelo computarizado para predicciones del cambio climático, los expertos comprobaron que las temperaturas aumentarán en dos grados centígrados para el año 2065, mientras que estimaciones anteriores indicaban que ese aumento ocurriría para el año 2053. De acuerdo con las explicaciones de los expertos, el agua de los océanos 'transporta' el calor del ecuador hacia los polos y entonces pasa a la atmosfera. Sin embargo, el agua adicional que aparece debido al deshielo "actúa como una tapa sobre las aguas alrededor de la Antártida y frena la liberación del calor".
"Toda la Tierra seguirá calentándose, pero la atmosfera se calentará más despacio, porque una mayor cantidad de calor será atrapada en el océano", reza el comunicado emitido en el sitio web de la universidad.
El proceso que ralentizará el aumento de las temperaturas provocará, al mismo tiempo, un ascenso del nivel del mar. Según las estimaciones de los investigadores, las aguas marinas se elevarán para el año 2100 unos 25,4 centímetros más que lo previsto anteriormente, cuando se calculaban 76,2 centímetros.
Al mismo tiempo, el deshielo afecta el clima en toda la Tierra y cambia el régimen de las lluvias tropicales. "Nuestros pronósticos indican que el cinturón de las lluvias tropicales se desplazará hacia el hemisferio norte", lo que determinará que allí el clima se torne "ligeramente más húmedo" y en el hemisferio sur se haga "ligeramente más seco", subrayó el también autor principal de la investigación, Joellen Russell.
El glaciólogo y climatólogo canadiense Shawn Marshall advierte que la catástrofe ya no tiene marcha atrás.
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Shawn Marshall, glaciólogo y climatólogo canadiense, aseguró este martes que al menos 100 grandes ciudades desaparecerán gradualmente en el próximo siglo debido al aumento del nivel del mar por causa del derretimiento de los glaciares.
El científico señaló además, durante una entrevista con RCN Radio, que las consecuencias del derretimiento de los glaciares repercutirán en menos agua potable en todo el mundo y en la migración masiva de personas.
Según Marshall, se estima que 1.600 millones de personas que viven en ciudades o pueblos costeros deberán migrar, ya que esas localidades desaparecán. El glaciógo agregó que es inevitable y que "ya no hay vuelta atrás".
Entre las localidades condenadas a desaparecer, el climatólogo mencionó a Río de Janeiro (Brasil), Nueva York y Miami (EE.UU.), Londres (Reino Unido) y Pekín y Shangai (China), a las que se sumarían numerosas poblaciones menores como las colombianas de Cartagena y San Andrés.
Asimismo, Marshall señaló que el Ártico, Groenlandia, Rusia, Canadá, Noruega y –en el caso de Latinoamérica– Perú son las zonas más problemáticas del mundo, mientras que los principales causantes de ese terrible cambio climático son, a su entender, China, Estados Unidos, India y Rusia.
Como resultado, Marshall concluyó que las ciudades que no están en peligro "deberán acoger a cuando menos 100 millones de refugiados en los próximos años".
Investigadores estadounidenses lograron modificar un modelo computarizado para pronosticar los cambios climáticos que causará el deshielo.
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Un grupo de científicos de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostró que el derretimiento de los glaciares ralentiza el calentamiento global, pero también conduce a la elevación del nivel del mar y provoca cambios en el régimen de las lluvias tropicales.
"El calentamiento no será tan rápido como hemos pensado, pero la subida del nivel del mar será peor", afirmó Ben Bronselaer, primer autor del estudio publicado este lunes en la revista Nature.
Al modificar un modelo computarizado para predicciones del cambio climático, los expertos comprobaron que las temperaturas aumentarán en dos grados centígrados para el año 2065, mientras que estimaciones anteriores indicaban que ese aumento ocurriría para el año 2053. De acuerdo con las explicaciones de los expertos, el agua de los océanos 'transporta' el calor del ecuador hacia los polos y entonces pasa a la atmosfera. Sin embargo, el agua adicional que aparece debido al deshielo "actúa como una tapa sobre las aguas alrededor de la Antártida y frena la liberación del calor".
"Toda la Tierra seguirá calentándose, pero la atmosfera se calentará más despacio, porque una mayor cantidad de calor será atrapada en el océano", reza el comunicado emitido en el sitio web de la universidad.
El proceso que ralentizará el aumento de las temperaturas provocará, al mismo tiempo, un ascenso del nivel del mar. Según las estimaciones de los investigadores, las aguas marinas se elevarán para el año 2100 unos 25,4 centímetros más que lo previsto anteriormente, cuando se calculaban 76,2 centímetros.
Al mismo tiempo, el deshielo afecta el clima en toda la Tierra y cambia el régimen de las lluvias tropicales. "Nuestros pronósticos indican que el cinturón de las lluvias tropicales se desplazará hacia el hemisferio norte", lo que determinará que allí el clima se torne "ligeramente más húmedo" y en el hemisferio sur se haga "ligeramente más seco", subrayó el también autor principal de la investigación, Joellen Russell.
URUMQI, 1 dic (Xinhua) -- Científicos chinos han pedido que se controle el calentamiento global para disminuir las sequías.
Un equipo dirigido por Su Buda, investigador del Instituto de Ecología y Geografía de Xinjiang, subordinado a la Academia de Ciencias de China, ha descubierto que si la temperatura global sube entre 1,5 y 2 grados, la intensidad y el impacto de las sequías podrían ser más severas que en la actual situación.
También determinó que si la temperatura global asciende 1,5 grados, los daños por las sequías en China podrían ser tres veces más que el promedio entre 2006 y 2015.
"En el contexto del calentamiento global, el mundo se enfrentaría a muchos más casos graves de sequía", señaló Su. "Debemos hacer más esfuerzos para desacelerar el calentamiento global", recalcó.
Su apuntó que el desarrollo ecológico y sostenible es la opción idónea para suavizar los daños económicos generados por el clima extremo.
Las sequías globales causaron unas pérdidas económicas valoradas en más de 115.500 millones de yuanes (unos 16.600 millones de dólares) desde 1984 a 2017, según los científicos. En China, la cifra se situó en más de 44.400 millones de yuanes.
Un equipo de arqueólogos acaba de comprobar que la meseta que se encuentra entre el Reino Unido y los Países Bajos estaba plenamente habitada antes de que se sumergiera en el agua hace miles de años.
La zona en cuestión se conoce como Doggerland y ha llamado la atención de los científicos desde hace unos decenios, ya que se considera que en tiempos remotos estuvo habitada.
Aunque algunas teorías a veces carecen de rigor científico, esta vez un grupo de investigadores del proyecto Wessex Archaeology estudió la zona y comprobó que se trata de una estructura que estuvo habitada.
Los arqueólogos estudiaron las pruebas de los sedimentos de la zona, inundada hace unos 8.000 años, y encontraron restos de sustancias orgánicas y de turba, además de herramientas primitivas y restos humanos.
Los investigadores también hallaron restos fósiles de carbón vegetal. Probablemente estos sean los rastros de las hogueras que hacían los habitantes de la zona.