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Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: ESKARLATA  (Mensaje original) Enviado: 16/06/2009 15:04
¿Tenemos todos algún elemento de psicopatía? Es difícil saber lo que caracteriza a un psicópata. Son depredadores sociales. Saben lo que hacen, entienden la diferencia entre en bien y el mal, pero son incapaces de sentir empatía. Les falta la capacidad de entender que lo que hacen tiene consecuencias emocionalmente devastadoras sobre los demás. No sienten ningún tipo de remordimiento, su conciencia no les dice que han actuado mal

Los psicópatas suelen ser, normalmente, mentirosos, violentos y encantadores. Se acogen a las reglas de la sociedad ¿Cómo podemos identificarlos? ¿Podríamos saber si nuestro amigo, nuestro jefe o nuestra pareja es psicópata? Hasta que no comprendamos que tienen una manera distinta de ver el mundo humano, estaremos condenados a ser sus víctimas.

La psicopatía se presenta bajo más caras que la del asesino despiadado. Los psicópatas tienen formas más sutiles de hacer daño que la agresión física y de hecho los peores de ellos llevan trajes impecables, conducen coches de lujo y ocupan algunos de los puestos más importantes en política y empresa: tu jefe podría ser uno de ellos. Robert Hare,  Psicólogo de la University of British Columbia, Canadá, vuelve a REDES para hablarnos de peligros que muchas veces preferimos no ver.

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El origen del lenguaje

Robert Hare

La psicopatía se presenta bajo más caras que la del asesino despiadado. Los psicópatas tienen formas más sutiles de hacer daño que la agresión física y de hecho los peores de ellos llevan trajes impecables, conducen coches de lujo y ocupan algunos de los puestos más importantes en política y empresa: tu jefe podría ser uno de ellos. Robert Hare vuelve a REDES para hablarnos de peligros que muchas veces preferimos no ver.

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Eduard Punset:

La gente dice que un 1% no es demasiado; y un 1% por ciento de la población es psicópata. Pero lo importante es que más del 15% de los reclusos son psicópatas, lo que significa que cometen más delitos y crímenes que la gente normal. También has sugerido que cometen una mayor variedad de delitos y crímenes. ¿Es así?

Robert Hare:

Sí. Yo he sugerido que, quizá, el 1% de la población general es psicópata, y el 15% de los reclusos. El problema es definir lo que significa psicópata. Es como preguntar cuánta gente padece hipertensión arterial… claro, depende de dónde sitúes el umbral. Y, tradicionalmente, en la investigación y la práctica de Norteamérica, se define al psicópata como alguien que puntúa 30 de 40 en esta escala de 40 puntos que he creado, la

Psychopathy Checklist Revised (PCL-R). Y si partimos de esto para definir la psicopatía, y no es una definición mágica en absoluto, sino un instrumento de trabajo práctico, entonces alrededor del 1% de la población general…

Eduard Punset:

…lo es. En cierto modo, entonces, todos tenemos algunos elementos de psicopatía, ¿no?

Robert Hare:

[Risas] Vaya… suena interesante, pero lo más probable es que no sea así.

Eduard Punset:

Lo más probable es que no…

Robert Hare:

No. La psicopatía es una dimensión, así que es cierto que hay grados de psicopatía, pero la inmensa mayoría de la gente puntuaría alrededor de cero o uno en esta escala concreta.

Eduard Punset:

Pero una cosa está clara: los psicópatas son incapaces de sentir empatía, de ponerse en el lugar de otra persona. Aunque saben lo que hacen, no sienten ningún tipo de remordimiento, su conciencia no les dice que han actuado mal.

Robert Hare:

Saben que obran de un modo que la sociedad considera erróneo… entienden las reglas del juego, las conocen perfectamente. La conciencia implica conocer las reglas, pero también sentir que uno debe cumplirlas, y en su caso no es así. Un psicópata entiende las normas y puede ponerse en la piel de alguien intelectualmente o cognitivamente, pero no emocionalmente. En su conducta falta uno de los elementos más importantes de la humanidad, es decir, cómo se pueden sentir los demás. Y esto significa, por supuesto, que pueden actuar sin tener que preocuparse en absoluto de cómo repercuten emocionalmente sus acciones en los otros.

Bloque 2

Eduard Punset:

¿Por qué los psicópatas suelen ser, normalmente, mentirosos, violentos y encantadores?

Robert Hare:

Veamos, sin duda son mentirosos, y muchos parecen encantadores. No todos tienen necesariamente conductas violentas. Para que nos entendamos: el psicópata tiene un repertorio de conductas muy amplio, puede actuar, desempeñar muchos papeles. Si ser encantador funciona, lo es. Si no funciona, quizá te amenace o intente intimidarte. Si tampoco funciona, entonces recurrirá a la violencia. La clave es que todas sus acciones tienen un componente depredador, es como cuando un gato persigue a un ratón. ¡Al gato no le importan en absoluto los sentimientos de su presa!

Eduard Punset:

No…

Robert Hare:

No entran en su… conciencia, ¿sabes?

Eduard Punset:

Y este es el enorme problema de los psicópatas: la cantidad de sufrimiento que pueden infligir a la gente, que no es consciente, a lo mejor, de que su jefe, o su mujer, o su marido, es un psicópata.

Robert Hare:

Exacto. Si pensamos en nosotros como en un ratón y en el psicópata como en un gato, esto explica muchas cosas. Y podemos preguntarnos: «¿es que no se dan cuenta del dolor que están provocando a los demás? No solamente han lastimado físicamente a alguien, además han acabado con los ahorros de toda su vida, con su pensión… ¿es que no entienden que está mal?» Pero somos nosotros los que no entendemos que este tipo de personas no piensan ni sienten como nosotros. Y hasta que no comprendamos que tienen una manera distinta de ver el mundo, el mundo humano, estaremos condenados a ser sus víctimas.

Eduard Punset:

Dices que son depredadores.

Robert Hare:

Depredadores sociales sería una buena manera de expresarlo. Esto también explica, hasta cierto punto, dónde podemos encontrarlos. Los psicópatas están dondequiera que haya una oportunidad de algún tipo. Si alguien nace y se cría en una familia que valora las actitudes delictivas, hurta y roba y hace cosas malas, un psicópata será un buen alumno: aprende muy rápido, y probablemente acabe en la cárcel. Si naces en una familia distinta, una familia de abogados, médicos… sabes cómo vestir, cómo hablar, vas a las mejores escuelas… y a la vez tienes esos rasgos de la personalidad, es decir, mientes fácilmente, engañas, no te importan los demás…

Eduard Punset:

Hablas muy bien…

Robert Hare:

Bueno, entonces probablemente acabes en otro sitio… podría ser la política, o el derecho. Podría ser cualquier profesión en la que, gracias a tu posición, puedas ejercer poder y controlar a los demás.

Bloque 3

Eduard Punset:

¿Y qué hacemos, entonces? Es decir, ¿cómo sabemos que nos enfrentamos a alguien que supone una amenaza personal?

Robert Hare:

Pues bien, normalmente no sabes que te enfrentas a un psicópata, pero sí que tienes un problema grave. Por ejemplo, una mujer cuyo marido la maltrata, se va con otras, no se ocupa de la familia… ¡sabe que hay algo que no funciona nada bien! Quizá no utilice el término psicópata, porque no lo conoce, y muchos terapeutas, médicos, psiquiatras, le dirán que la psicopatía es un mito, que no creen en ese concepto. Y la pobre mujer sólo podrá decir: «vaya, me enfrento a un mito, ¡pero ese mito me pega una paliza cada noche!». Es algo muy extraño. Lo único que podemos hacer, me parece, es informar al público de que hay individuos así, y que funcionan de esta manera, y tal vez podamos hacer algo para evitar que hagan daño.

Eduard Punset:

¡Claro!

Robert Hare:

Pero el problema es grave, porque por lo general la víctima no tiene manera de resolverlo. La policía muchas veces no ayuda, los terapeutas tampoco… ¡a veces los amigos creen que es la mujer la que tiene el problema! O, si la psicópata es la mujer, creen que el problema es el hombre…

Eduard Punset:

Pero tiene que haber algo para identificarlos… Estoy pensando en nuestros teleespectadores ahora, en España y Latinoamérica… quizá podamos sugerir algo… de hecho, tú lo sugieres en tu fantástico libro,

Snakes in Suits, ¿no? Dices que hay algunos elementos antisociales, afectivos, personales o del estilo de vida claramente marcados. Por ejemplo, en la esfera interpersonal, ¿qué crees? Es decir, ¿son superficiales, grandilocuentes… o son modestos?

Robert Hare:

Pueden ser todas estas cosas en momentos diferentes. Hay que pensar en ellos como si actuaran sobre un escenario: adoptarán el personaje que más les convenga para la situación. Los que lo analicen con detenimiento verán que esa actuación no es demasiado buena, sino puro juego sucio; pero la gran mayoría no tendrá el tiempo o la energía para ir más allá de la fachada. Creerá que la persona es lo que aparenta… habla muy bien, te dirá que tiene mucho dinero, que hará cosas fantásticas por ti… y por supuesto nunca sucede… pero no solemos ahondar tras la superficie. Es como si el fondo fuera menos importante que la forma. Los políticos son expertos en eso. Más de una vez me he planteado qué pasaría si un político dijera la verdad, y solamente la verdad, e intentara que le eligieran de ese modo…

Eduard Punset:

Sería difícil.

Robert Hare:

Sería muy difícil. Además, creo que en la política y en el póquer hay que mentir, engañar: es parte del juego. No estoy diciendo ni mucho menos que todos los políticos sean psicópatas; pero si yo fuera un psicópata, si tuviera

todas las habilidades sociales necesarias, supiera qué hay que hacer… ¡quizá lo intentaría con la política, porque las oportunidades están ahí! [Risas] ¡Sería genial!

Eduard Punset:

¿Y qué pasa con el estilo de vida? ¿Resulta también muy variable? ¿Tienen los psicópatas un estilo de vida especial?

Robert Hare:

El estilo de vida de la mayoría de los psicópatas consiste en buscar nuevas oportunidades, nuevas sensaciones. Buscan estímulos… se aburren con muchísima facilidad. Por eso, normalmente no trabajan en el mismo sitio durante demasiado tiempo, no se pasan muchos años en una pequeña empresa con el objetivo de llegar a la dirigirla, lo que hacen es buscar otras oportunidades en lugares más grandes en los que saciar sus ansias. Tienden a ser bastante impulsivos, pero de una manera controlada, cambian de trabajo rápidamente. No necesariamente se lían a puñetazos, aunque podrían hacerlo, pero normalmente no lo hacen: buscan nuevas cosas por hacer. Y no es lo mismo que con los paracaidistas o los escaladores que asumen muchos riesgos…

Eduard Punset:

Exacto.

Robert Hare:

Esta gente lo ha planeado todo, sabe cuáles son los riesgos, y ha decidido que lo que les toca es asumir el riesgo e intentar superarlo. Los psicópatas

lo hacen de una manera natural, asumen riesgos, pero por lo general lo hacen a costa de otra persona. ¡Si él pierde, tú pagas por ello!

Eduard Punset:

Y, por supuesto, son antisociales.

Robert Hare:

Bueno, antisociales en el sentido de que no se acogen a las reglas de la sociedad. Mucha parte de su conducta podría considerarse legal (y a menudo lo es) porque saben operar dentro de los límites de la ley, pero donde mejor se mueven es allá donde los límites son flexibles. Pensemos en una organización de nueva creación, o en la desintegración de la Unión Soviética, cuando sobrevino el caos… ¿qué pasó entonces? O pensemos en la antigua Yugoslavia… cuando todo se viene abajo, cuando las antiguas reglas dejan de ser aplicables, entonces, moviéndose con agilidad en el escenario, sintiéndose en su salsa, tendremos a un psicópata aprovechándose de la situación. ¡Lo mismo pasa con las empresas! Si impera el caos, si las reglas son poco claras, flexibles, el psicópata saldrá adelante extremadamente bien.

Bloque 4

Eduard Punset:

Los psicópatas siguen siendo el 1% de la población… este trastorno, o lo que quiera que sea, no es una enfermedad mental, dices.

Robert Hare:

No.

Eduard Punset:

En cualquier caso, sea lo que sea… no ha cambiado demasiado. Lo que ha cambiado es el panorama desde los 90, con todas las empresas organizando o instaurando nuevas maneras de organización para buscar la máxima eficacia, reducir el personal, ser más competitivos, y avanzar a toda costa. Aparentemente muchas empresas han sido engañadas increíblemente y han incorporado muchos psicópatas a su personal.

Robert Hare:

Sí. De hecho, en muchos casos es el psicópata el que ha decidido quién debe marcharse.

Eduard Punset:

Increíble.

Robert Hare:

Especialmente si una empresa absorbe a otra, y el psicópata está allí y acaba en una posición de poder para decidir que hay que despedir a su antiguo jefe.

Eduard Punset:

¿Y cómo sucumbieron al engaño todas estas empresas?



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: ESKARLATA Enviado: 16/06/2009 15:04
 

Robert Hare:

Pues igual que todos nosotros. En realidad, un buen psicópata podría convencerme de que no le pasa nada malo, por lo menos a corto plazo. Si tuviera suficiente tiempo y energía para averiguar más sobre esa persona, quizá podría encontrar dónde está el problema, pero en la mayoría de casos las empresas no lo hacen. Los departamentos de Recursos Humanos no entrevistan adecuadamente a los trabajadores nuevos. Suelen confiar en la recomendación de otra empresa, o…

Eduard Punset:

Van con prisas....

Robert Hare:

Sí, con prisas, y esa persona suena bien, parece que puede aportar algo valioso a la empresa… ¡ni siquiera comprobamos los currículos! Por desgracia, tenemos psicólogos y jefes de personal que utilizan tests psicológicos para estudiar a la gente, pero un psicópata puntuará normal. Estos tests no significan nada. Los psicópatas saben torearlos.

Eduard Punset:

¿Cuál es la receta? ¿Cómo pueden hacer una criba las empresas para evitar la manipulación?

Robert Hare:

Bueno, lo primero (y esto se aplica a todas las empresas, pero no solamente al mundo empresarial, todos nos casamos, hacemos amigos nuevos, etcétera)… ¡lo primero es comprobar las cosas! Si te compras un coche de segunda mano, irás con mucho cuidado, serás consciente de que es muy probable que el que vendedor te mienta y engañe. Hay que ser un poco cínicos, y entender que las cosas no son en absoluto lo que aparentan. ¡Hay que investigar! Si lo hiciéramos con nuestras relaciones personales, o en los negocios, ¡nos iría mucho mejor!

Esto no significa que debamos contratar a un detective privado para analizar a cada trabajador nuevo, aunque algunos casos no sería tan mala idea, especialmente si existe la probabilidad de que esa persona llegue a un cargo de mucho poder dentro de la organización.

Eduard Punset:

Y pueda depredar.

Robert Hare:

Sí, de hecho puede llegar a destruir a la empresa. Pero, en algunos casos, una organización puede querer contar con un psicópata, porque sus actitudes, su personalidad y su conducta quizá encajen con la filosofía de la organización.

Eduard Punset:

En ese momento.

Robert Hare:

Sí. Piensa por un momento en el crimen organizado: ése sería un ejemplo extremo. Pero hay muchas otras organizaciones en las que, en un momento

Bloque 5

Eduard Punset:

¿La psicopatía tiene causas genéticas, o bien relacionadas con el entorno?

Robert Hare:

Pues de hecho ambas cosas, aunque probablemente los genes influyen más que el entorno… este debate ha estado vigente durante mucho tiempo, y seguirá estándolo, especialmente en este ámbito, porque la pregunta que se hace la gente es: ¿el psicópata nació malvado o se volvió malvado?

Eduard Punset:

Sí.

Robert Hare:

Y la respuesta es una combinación de ambas cosas. No existe un gen para la psicopatía…

Eduard Punset:

No.

Robert Hare:

No lo hemos descubierto todavía. Con el tiempo, quizá encontremos una combinación de genes que expliquen la conducta, pero lo que sí tenemos son buenas pruebas científicas de que hay factores genéticos muy fuertes que entran en juego.

Eduard Punset:

¿Y esto no genera problemas jurídicos? Es decir, si es algo marcadamente genético, ¿cómo podemos culparlos por ello?

Robert Hare:

Bueno, ¡hay muchas otras cosas que se deben a componentes genéticos! Por ejemplo la inteligencia, hay personas que, por naturaleza, no son muy listas, pero seguimos responsabilizándolas de sus actos, si entienden las reglas del juego. Lo mismo sucede con la psicopatía. Esto se ha debatido varias veces en Estados Unidos, y el argumento que se esgrime es que los psicópatas no juegan con todas las cartas, porque les falta algo, les falta la capacidad de entender que lo que hacen tiene consecuencias emocionalmente devastadoras sobre los demás. Y hay quien dice: «bueno, quizá no sean responsables, porque carecen del componente emocional». Pero ese argumento no ha prosperado, y la ley, en Estados Unidos por lo menos, dice que si conoces las reglas del juego, y sabes distinguir el bien del mal, entonces puedes ser procesado, eres responsable de tus actos. A un psicópata se le da muy bien intentar utilizar eso mismo que mencionabas, te dirá: «no es mi culpa. Yo nací así, es culpa de los demás, es culpa de la sociedad». Pero no es verdad: toman sus propias decisiones.

Eduard Punset:

Ahora los hemos identificado, más o menos. Cometen un delito o un crimen y los ponemos en la cárcel.

Robert Hare:

Sí.

Eduard Punset:

¿Pero entonces qué hacemos? Tú tienes mucha experiencia, has analizado varios centros penitenciarios por todo el mundo. ¿Qué hacemos entonces?

Robert Hare:

Pues normalmente lo que hacemos no es lo adecuado. Para los delincuentes y criminales, tenemos programas de tratamiento o programas conductuales, e intentamos que todos obedezcan las mismas reglas utilizando las mismas técnicas. Pero con los psicópatas no funciona, porque la mayoría de estas técnicas se basan en la emoción, la capacidad de experimentar ansiedad, miedo, remordimientos… todas tienen bases emocionales. ¡Y, con un psicópata, es un método equivocado! Si le dices a un psicópata: «lo que haces está poniendo en peligro a otras personas, les estás haciendo daño, tienes que cambiar», te dirán: «¡de acuerdo, cambiaré!» Pero será una respuesta superficial, solamente palabras, porque en su fuero interno esa persona pensará: «¿y por qué debería cambiar? ¡Yo estoy bien!».

Eduard Punset:

Si eso no funciona, ¿cómo deberían ser nuestros programas? ¿Qué deberíamos hacer?

Robert Hare:

Pues lo primero que deberíamos hacer es desconfiar muchísimo de todos los psicópatas que de repente afirmen sentir empatía.

Eduard Punset:

Claro.

Robert Hare:

Es imposible que cambien su esencia de la noche a la mañana, por mucho que utilicen las palabras adecuadas, y digan: «estoy curado, he encontrado a Dios, he encontrado a Cristo, ahora sí que sé lo que estoy haciendo». Hay que hacer caso omiso de afirmaciones así, porque lo que cuenta son los actos.

Y, por otro lado, es importante convencerles de que pueden beneficiarse si cambian un poco su conducta. Es decir, que va en su propio interés cambiar, no mucho (porque no van a cambiar mucho) pero sí hasta cierto punto. Decirles que se pondrán en menos líos, o que pasarán menos tiempo en la cárcel del que pasarían si no cambiaran.

Bloque 6

Eduard Punset:

Cuentas con una larguísima experiencia, has trabajado muchos años en este campo. Ya sé que es muy difícil responder esta pregunta, pero… ¿crees que la cantidad de sufrimiento de la gente corriente a manos de esos instintos depredadores de los psicópatas ha aumentado con el tiempo? ¿O te imaginas que hace años era mucho peor? ¿A qué punto hemos llegado? Ahora tenemos tu escala… hemos empezado a darnos cuenta de que son diferentes… ¿está mejorando la situación?

Robert Hare:

No sabes cuánto me gustaría saberlo. Todo funciona por ciclos. Si nos remontamos a la Baja Edad Media, cuando proliferaban las ciudades-estado, cada pueblo era un estado, y eso a menudo entrañaba peleas, asesinatos, saqueos, violaciones constantes… y, por supuesto, allí encajaba perfectamente el psicópata… de hecho, ¡por aquel entonces el psicópata probablemente se consideraba un verdadero héroe! ¡Era alguien que sacaba el trabajo adelante! Creo que lo mismo sucede ahora: hay muchas situaciones en las que los psicópatas realmente pueden prosperar… Uno de los problemas que tenemos ahora es que, como sociedad, a través de las películas y la televisión, lo que hacemos en cierta medida es promover el estilo de vida psicópata. Estamos transmitiéndole a una nueva generación que así es como se hacen las cosas, y que además es fantástico...

Eduard Punset:

…ser eficaz.

Robert Hare:

Sí. En las películas y la televisión, el principal ingrediente es la violencia. Y se trata de violencia depredadora: violencia a sangre fría, sin pasión, se actúa contra los demás sin ningún tipo de preocupación por ellos, sin sentimientos de remordimiento o de culpabilidad. ¡Y los niños lo ven! ¡Los jóvenes lo ven! Y gran parte de este material se convierte en un modelo a imitar: un guión sobre cómo actuar. Tal vez les cueste comportarse así, pero con el tiempo aprenden. Déjame darte un ejemplo: en Estados Unidos, hace 9 ó 10 años, hubo un período en el que los chavales jóvenes, de 14 ó 13 años, solían reunirse en grupo y pegarle una paliza a otro chaval. Le pegaban patadas, le acosaban, le humillaban. ¡En Canadá nunca había pasado nada similar! Hasta que apareció en la televisión. Al cabo de dos o tres meses, ya teníamos casos de este…

Eduard Punset:

Acoso escolar o

bullying

Robert Hare:

Acoso, palizas, humillaciones… se había convertido en un modelo para los niños. Por eso creo que lo que sucede ahora en nuestra sociedad es que el número de casos de la psicopatía tal vez no esté aumentando (aunque quizá sí, no estoy seguro), pero sin embargo a un psicópata le resulta mucho más fácil expresarse que antes, porque lo que antes se consideraba poco ético, inmoral o antisocial ahora se convierte en la norma. Pasa a estar bien. Todo se reduce a pensar, ante todo, en uno mismo.

concreto, con un psicópata las cosas irían bien, todo encajaría. Sin embargo, al final la empresa acabará sufriendo, porque los intereses del psicópata no son los intereses de la empresa, sino los propios, el interés personal.


 
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