Hombres que aspiran a ser máquinas y máquinas que aspiran a ser hombres. Ese anhelo tan humano de crear artilugios a su imagen y semejanza ha evolucionado muchísimos en los últimos tiempos. La robótica, la informática y la ingeniería luchan codo con codo para idear robots casi humanos.
Los expertos en robótica si inicialmente lo que querían era crear máquinas con emociones, ahora lo que quieren es definir claramente la diferencia entre materia viva y materia inerte. ¿Qué es lo que hace que algo esté vivo? ¿Algún día podremos construir máquinas “vivas”? ¿Hasta dónde podrá llegar la inteligencia artifical en su particular búsqueda de robots con sentimientos y tan vivos como las personas?
En la última década ha habido una revolución robótica y se ha creado una auténtica legión de robots autónomos que saben moverse por el espacio, saben actuar e incluso toman algunas decisiones. Pero los expertos aseguran que en los próximos 10 ó 15 años habrá otra gran eclosión de robots que nos harán a los humanos la vida más fácil.
Para hablar de máquinas, sentimientos, inteligencia artificial y cerebro Eduard Punset entrevista a Rodney Brooks. El entrevistado dirije el laboratorio de inteligencia artificial del MIT en Estados Unidos; el centro más avanzado del mundo en robótica. Además, ha conseguido un gran prestigio entre la comunidad científica por sus trabajos en ingeniería de robots humanoides que expresan sentimientos.
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Punset:
En uno de tus últimos libros dices – probablemente porque estás un poco harto de que la gente te pregunte: cuándo tendrán emociones tus robots? – y dices: no es esto lo que me preocupa. Lo que me preocupa es más fundamental: es llegar a entender realmente la diferencia entre la materia viva y la materia inerte.
Rodney:
Sí: ¿qué es lo que hace que esa organización de moléculas esté viva frente a otra que no lo está? En la bioquímica moderna, en la biología molecular, no creemos en una explicación que diga que la molécula A se acerca a la molécula B y entonces el alma interactúa con las moléculas. Creemos que es todo mecánico. ¿Pero cuáles son las propiedades de ese mecanismo en su conjunto, de las piezas unidas; no entendemos qué es lo que hace que algo esté vivo. Y ¿podremos construir una máquina de la que podamos decir que está viva? Creo que esta es una cuestión más fundamental que la de si se puede construir una máquina que tenga emociones.
Punset:
Algunas personas no estarán de acuerdo pero tu dices que la complejidad de los caminos que dejan las hormigas en la arena está forzada por la arena, por el entorno, y no por la inteligencia de las hormigas. ¿Debemos entender de esto que lo mismo sucederá con los robots y los humanos?
Rodney:
El que primero dijo esto fue Herb Simon, ganador del premio Nobel en económicas, él fue quien dijo que cuando observamos el camino que hacen las hormigas en la arena no se debe a que la hormiga está pensando en un plan, sino que es porque la hormiga se topa con un grano de arena y tiene que decidir si va a la izquierda o la derecha. Y creo que nosotros nos encontramos frecuentemente actuando así, lo que yo llamo el modelo de cognición de la nevera. A veces me doy cuenta de que estoy delante de la nevera con la puerta abierta y de repente me doy cuenta de que estoy aquí porque debía de tener hambre. Hay una parte de nuestras vidas que funciona con el piloto automático y mucho de lo que hacemos es por la interacción con el entorno en lugar de funcionar por un plan preconcebido de lo que estamos a punto de hacer.
Punset:
Sí porque un ser humano parece más inteligente que un perro. Creo que todo el mundo aceptaría esto. Y un perro parece más inteligente que una ardilla, y una ardilla que una hormiga, y una hormiga más inteligente que un juguete, pero si preguntas a la gente ¿de que manera son más inteligentes...
Rodney:
Es todo cuestión de grado. No se puede decir que un perro no sea inteligente puesto que recuerda dónde enterró su hueso, reconoce a las personas. De modo que no hay una divisoria clara. Es más bien como el arte: no podemos decir qué es arte y lo que no lo es: es un gradación.
Punset:
Tu contribución más importante – y corrígeme si me equivoco – a este mundo en el que te has movido desde la infancia, el de los robots y la inteligencia artificial ha sido el explicar con precisión eso que sugerías. Tú dices: tenemos la percepción y después tenemos la acción. Y antes de que explicaras tus puntos de vista, la paradoja oficial en la inteligencia artificial era que en medio se encontraba la cognición, y esta cognición supone la capacidad de modelar. Esta era la situación. Y luego llegas tú y dices: no, los robots basados en el comportamiento funcionan de manera muy diferente: perciben y actúan; y de ahí procede la inteligencia.
Rodney:
Sí, la inteligencia en el ojo del observador. Llegué a esta conclusión porque estaba intentando hacer que los robots se desplazaran, hace ya muchos años. Es muy difícil conseguir que un robot se mueva rápidamente, y estábamos haciendo mucho trabajo de computación para intentar construir ese modelo cognitivo interno que pudiera crear una reconstrucción tridimensional del mundo, por así decir. Y me fijé en los insectos, como el mosquito. El mosquito puede volar a un metro por segundo y puede encontrar su presa; y sin embargo sólo tiene unos pocos miles de neuronas. No tiene un ordenador, no hay un ordenador dentro de la cabeza del mosquito,.... ni siquiera en sus ganglios; no hay suficiente capacidad de computación ahí como para hacer posible que el mosquito haga lo que nosotros intentábamos que hicieran los robots. De manera que me di cuenta de que había una relación mucho más directa entre la percepción y la acción. Esto lo inspiraron los insectos, pero luego empecé a observar cómo las palomas y otros animales operaban, y vi que había relaciones muy directas entre la percepción y la acción. Y así incluso hasta el nivel humano: gran parte de lo que hacemos está completamente por debajo de nuestra conciencia, y después lo racionalizamos y explicamos lo que hemos hecho. Pero en el fondo sucede como en una máquina.
Punset:
Vamos a ver: ¿y entonces por qué eso condujo a los robots humanoides, a partir de los insectos?
Rodney:
Bueno, yo empecé construyendo robots que eran como insectos, y me pasé 10 años haciendo esto. Y entonces pensé: bueno, después de haber trabajado en robots insectos quizá debería trabajar en robots reptiles. Y después de esto pensé: quizá uno ratón, y luego uno gato o perro, y luego uno mono y finalmente uno humano. Pero me había costado 10 años el trabajo sobre los insectos, por lo tanto pensé: me habré muerto antes de haber llegado a los humanos. De manera que salté directamente hasta los humanos para ver qué se puede hacer ahí.
Punset:
Vayamos a tus robots. Hay una revolución robótica, y con eso te refieres a la autonomía de los robots: quiero decir que los dejamos en el entorno y ellos saben encontrar el camino, no tropiezan con los objetos... ¿Esto es la revolución post-industrial?
Rodney:
Bueno, creo que si retrocedemos 100 años y alguien hubiera visto en una esquina de la calle una luz roja que se volvía verde hubieran dicho: ¿dónde está el agente humano? ¿quién está controlando esto para que la luz cambie? Y ahora estamos completamente acostumbrados a ello: no hay tal agente humano, es simplemente una máquina que lo hace de manera autónoma. Pero hoy, si vemos una cosa pequeña que se desplaza a lo largo de la carretera y se vuelve, y cruza y evita los coches, te preguntas ¿dónde está la persona que tiene el mando? Creo que seremos testigos de los primeros robots que harán esto, y llegarán a entrar en nuestras vidas. En los próximos 10 o 15 años vamos a acostumbrarnos a robots que son autónomos, que son móviles pero sin que haya una agencia humana detrás. Y esta será la auténtica revolución, comparable a la revolución industrial.
Punset:
¿En que campos en particular crees que aparecerán estos robots?
Rodney:
Creo que tanto en Europa como en Japón y los EEUU es imprescindible que exista la ayuda de robots en los cuidados a la tercera edad. Nos vamos haciendo mayores y cada vez tenemos una tasa de mortalidad más baja, sobre todo en Europa y Japón ¿quién nos cuidará cuando tengamos 70 u 80 años? Necesitaremos ayuda de los robots, que nos permitirán vivir independientemente en nuestras casas más tiempo. No serán fantásticos robots humanoides como las enfermeras con un gorrito blanco, sino que serán unas máquinas que por ejemplo nos ayudarán a llevar la compra del coche o del autobús a casa, que nos ayudarán con los escalones, que nos ayudarán con la limpieza. A nivel de inteligencia serán casi como insectos, pero creo que cada vez veremos más robots que nos ayuden.
Punset:
Y después sucederá algo completamente diferente: la revolución biotecnológica.
Rodney:
La próxima revolución...
Punset:
Sí, la siguiente revolución que cambiará nuestro lugar en el universo, de observadores pasivos, a lo que tu llamas manipuladores de la vida y de las cosas...
Rodney:
Sí, y lo veremos. Durante los últimos 50 años los científicos han construido herramientas que permiten analizar la biología molecular, pero ahora los ingenieros están empezando a utilizar esas herramientas y a manipular la biología.
Punset:
Por ejemplo con la neurociencia, que será capaz de añadir más capas de neuronas a un cerebro adulto.
Rodney:
Si, ya se está experimentando con animales a los que se les añade neuronas al cortex cerebral para ver si pueden convertirlos en más inteligentes. Es posible que a la gente no le guste esto, pero ahora mismo podemos ver la investigación activa que existe sobre implantes neuronales en monos. De forma que los monos ahora pueden pensar y controlar el brazo de un robot para mover las cosas de sitio. Creo que dentro de 20 años la gente se sentirá mejor con un implante neuronal que nos conecte a Internet para que podamos tener acceso en todo momento – no a email basura, no- que siempre se pueda tener acceso a esta cantidad inmensa de información que se almacena digitalmente en la red mundial; esto cambiará nuestra posición en el mundo. Podremos pensar y tener acceso a decenas de millones, o miles de millones de libros que contienen información. Imagínate que estamos hablando de cualquier tema de literatura y podrás decir: “Ah! Cuál es la frase de Shakespeare? E inmediatamente podrás pensarla porque la habrás obtenido de Internet. Esto cambiará nuestro modo de vida.
Punset:
Y probablemente los robots se asemejarán más a nosotros, o nosotros a ellos?
Rodney:
Siempre habrá robots de servicio, pero creo que en algún nivel nosotros tendremos más maquinas en nuestro interior. También los robots construirán material biológico. No estoy hablando del futuro, pero la frontera cambiará. Hemos vivios los últimos 3 mil millones de años con la evolución como mecanismo selector externo, pero ahora empezamos a desarrollar las herramientas y podremos interferir con los mecanismos internos, y creo que la humanidad hará esto.
Punset:
Y los problemas cambiarán por completo.
Rodney:
Sí...
Punset:
Es decir eliminamos la selección natural e introducimos la selección artificial.
Rodney:
Bueno, llevamos cientos de años haciendo esto. Por eso hay gente que lleva gafas y este tipo de cosas, porque ya hemos intentado compensar por este tipo de deficiencias.
Punset:
¿Por qué no analizamos lo que ha sido el centro de tu vida: los robots? Vamos a recordar... hay un robot que mencionas en uno de tus libros: Allan. Y ahí, si me equivoco me corriges, propones la teoría de las tres capas ¿es así?
Rodney:
Bueno, lo que hacía el robot era que cuando sentía la presencia de algo se alejaba, pero si había una pared detrás suyo lo que hacía era intentar apretarse un poco hasta poder ir a otro lugar. Esto es lo que estaba en la capa inferior: el no tropezar con las cosas. Después añadimos otra capa para hacer que explorara, por ejemplo si veía en la distancia un espacio abierto, que se fuera directamente a él, moviéndose de forma aleatoria sin tropezarse.
Punset:
De manera que era una especie de vocación para explorar...
Rodney:
Y entonces después de que pudiera explorar, al tiempo que evitaba tropiezos, le añadimos la tercera capa que era el ir a buscar cosas interesantes que normalmente sucedían en la distancia; entonces tenía que darse cuenta y acudir. Si se encontraba con un obstáculo en el camino, lo intentaba esquivar de forma aleatoria, y finalmente llegaba al lugar deseado. Es decir tenía tres capas de comportamiento muy simple que funcionaban en paralelo.
Punset:
Y sobre el robot Géngis que era como un insecto... ¿Qué rol tenía en la vida?
Rodney:
Muchas personas empezaron a preguntarse cómo sería un robot con patas, y cómo se desplazaría. Yo estaba viendo un video de insectos, que a menudo cuando se desplazan no ponen bien la pata, pierden el equilibrio y se caen. Decidí entonces construir un robot con 6 patas al que no le importara perder el equilibrio y caerse con frecuencia. Tenía un conjunto de reglas muy simple, lo que tenía que hacer era que cuando una pata estaba en el aire tenía que dar un paso adelante. Cuando sentía que estaba avanzando, tenía que levantar la pata más alto. Es decir con una serie de reglas muy pequeñas de este tipo, y con todas las patas emparejadas. Gracias a esto el robot pudo andar. Sólo nos costó un par de semanas el programarlo para que caminara, y el robot tenía una forma de caminar muy robusta.
Punset:
Y era parecido a nuestro primer embajador de silicona y acero o aluminio en Marte ...
Rodney:
En esos momentos, cuando estábamos trabajando con Géngis, éste que caminaba, uno de mis estudiantes Karl Angle fue a la parte del laboratorio del cohete que estaba en Pasadena (California) y les mostró cómo un robot podía hacer tareas muy simples de exploración. Finalmente la NASA desarrolló un programa que funcionaba de la misma manera y lo envió a Marte. Así es como se envió por primera vez un robot autónomo a otro planeta.
Punset:
Si como tu sugieres no están claras las diferencia entre la materia viva e inanimada ¿no tienes la sensación de pérdida de enviar a un robot tan lejos en el universo?
Rodney:
Si que veo ese punto de sentir una pérdida, pero en estos momentos no creo que hemos conseguido construir todavía robots que realmente me importen. Creo que sí que lo haremos, pero en estos momentos todavía no.
Punset:
Uno que probablemente nos lo hará sentir es Kismet. Ss tan sociable, tan simpático, ¿cuál es la idea de fondo con Kismet?
Rodney:
Con Kismet hemos duplicado la interacción social básica que tiene la gente a través del contacto visual, leyendo las emociones según la voz. En cualquier idioma si yo digo “baaaaaaaaaaaaaaad”, “goooooooooooood” la gente puede interpretar el tono. De manera que Kismet puede comprender el tono de las voces y Kismet realmente tiene un estado emocional interno. Por ejemplo si está cansado sus ojos se inclinan hacia abajo, si está contento se sienta erguido y sonríe. La gente comprende cómo interactuar con Kismet, y él lee los mismos símbolos de la persona en la interacción y obtenemos así una comunicación más empática entre el robot y la persona.
Punset:
¿Dirías que Kismet es otro pequeño paso adelante?
Rodney:
Es otro paso adelante. Cuando alguien se sienta delante de Kismet interactúa con él durante unos pocos minutos como si fuera otro ser humano. Pasados unos minutos finalmente puede darse cuenta de lo que sucede, es decir ese acoplamiento dura unos minutos. Pero ¿qué pasaría si durara unos meses o un año o 10 años? Después de 10 años no irás a darte cuenta de repente de que en realidad no era emocional, que sólo era una interacción. Y creo que esto sucederá. Si incrementamos sus capacidades llegaremos a obtener robots que la gente pueda sentirlos como vivos, incluso si los analizamos y nos damos cuenta de que en realidad no lo están.